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La pata corta de la mentira

La que se realizará probablemente en el último domingo de octubre de 2013 es la elección a la que el ciudadano acude con menos entusiasmo pero con más tranquilidad para obrar sin culpa. Eduardo Bocco.

02 de diciembre de 2012 a las 12:03 a. m.
La pata corta de la mentira

La que se realizará probablemente en el último domingo de octubre de 2013 es la elección a la que el ciudadano acude con menos entusiasmo pero con más tranquilidad para obrar sin culpa. Esto es así porque se trata de una elección legislativa, que no incluye selección de funcionarios para ocupar cargos ejecutivos.De todos modos, las listas ya se piensan con bastante detenimiento en los círculos que adoptan este tipo de decisiones. Si bien antes hay que sortear una interna abierta obligatoria, los lugares de las boletas ya empiezan a calentar las internas partidarias.Están los que se tiran a la pileta y los que juegan a las escondidas. La experiencia dice que los primeros son aquellos que tienen pocas posibilidades de integrar una lista y los segundos son los que, con grandes chances, no quieren apurar el paso para evitar supuestos desgastes.Se escuchan respuestas hilarantes en estos días, o en estas etapas previas a la toma de decisiones. Por ejemplo: "No es momento para hablar de política".Error. Siempre es momento para hablar de política y quien dice que su partido no analiza por el momento las candidaturas está diciendo, al menos, una verdad a medias.Salvo imponderables o excepciones a buscar con una lupa, las candidaturas no surgen de la noche a la mañana, más bien todo lo contrario.Insólitamente, no se comunican con antelación por una costumbre de los dirigentes. Una práctica que, en principio, aparece como amañada y oscura. ¿Cuál es el problema de que una persona diga que quiere ser candidato y que es muy probable que lo sea?¿Genera internas? ¿La somete a desgastes? Es probable, pero si lo hace dentro de tres meses también pasará lo mismo. En el fondo son pequeños actos de cinismo que confunden. Avivan las internas, los juegos poco transparentes que después se cristalizan en desengaños y frustraciones.Las propuestas deben ser absolutamente claras, como para que a nadie le quede la más mínima duda. En caso contrario, después vienen los engaños, las caras ocultas dentro de una lista larga que, por más que se la modifique y se la someta a cambios, siempre deja lugar a la sospecha.Así, suelen aparecer las esposas, los tíos, los hijos, los amigos del barrio, ocupando un lugar por el que nunca hicieron nada. Simplemente aterrizaron por el dedo y la gente los votó, no a ellos sino al que encabezaba.La responsabilidad cívica obliga al elector a prepararse, a estudiar y a analizar a cada quien porque, en definitiva, lo que está en juego es el futuro y cuando se dice futuro se involucra al país, a la provincia, a la ciudad y al mismísimo barrio en el que vive el elector. Hay que tener claro esto también. Empezar con un "no es momento para hablar de política" es la pata corta de la mentira. Y queda abierta a la sospecha.