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Números gordos y la irrupción del país oculto

El buen balance no puede ignorar la Argentina secreta que afloró en la protesta. Juan Turello.

02 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
Números gordos y la irrupción del país oculto

En general, el año pasado a los argentinos nos fue mejor de lo que esperábamos cuando finalizaba 2009. No eran pronósticos agoreros, sino más bien mesurados en momentos en que el mundo recién insinuaba una salida de la recesión 2008-2009 y todavía eran inciertas las posibilidades de un fuerte crecimiento por parte de China, India y Brasil, convertidos en los motores del mundo emergente.

La demanda de granos y alimentos se mantuvo muy firme, por lo que los precios de los productos primarios alcanzaron niveles por encima del promedio histórico.

Ese "viento de cola" –que no le gusta mencionar a los kirchneristas– ayudó y mucho. Por caso, las exportaciones de Córdoba crecieron en los nueve primeros meses 38 por ciento y más de un tercio de ellas se concentraron en China (20 por ciento) y Brasil (15 por ciento). La soja cerró el jueves a 1.430 pesos en Rosario y para la posición mayo cotizó a 354,5 dólares (1.421,5 pesos), ante la perspectiva de que el fenómeno La Niña afecte los rindes. La cosecha de granos rondaría los 100 millones de toneladas.

El consumo interno sumó varios porotos para que el crecimiento terminara entre siete y ocho por ciento y la industria se expandiera al 10 por ciento, prácticamente el doble de lo que preveía la mayoría de los institutos económicos.

El buen ánimo se traslada a las expectativas. El índice general que realizan TNS Gallup y la Universidad Católica Argentina (UCA) ya superó los niveles previos a la crisis del campo (marzo de 2008).

La mitad de los argentinos cree que este año será incluso mejor que el que finalizó. Siete de cada 10 estiman también que la evolución económica se mantendrá igual o que mejorará. Casi no hay lugar para los pesimistas.

“El optimismo se asocia más a mejores expectativas económicas que a una esperanza de que se solucionen los conflictos sociales”, afirma Ricardo Manuel Hermelo, director de Opinión Pública de TNS Gallup.

Los resultados aparecen avalados hasta por el ex ministro Roberto Lavagna, crítico de algunas decisiones de política económica del kirchnerismo, quien ante La Voz del Interior dijo que el crecimiento será este año de entre 4 y 5 por ciento, aunque alertó por una inflación que podría rozar el 30 por ciento. Para Lavagna, con algunas medidas –mejor gasto público, promoción de la reinversión de utilidades por parte de la pequeña y mediana empresa– se puede evitar recorrer "el camino venezolano".

¡Gestión, por favor! Esta edición del Suplemento Economía & Negocios contiene varias proyecciones sobre la economía en general y la de Córdoba, en particular, por lo que vamos a obviar esos puntos para concentrarnos en las dos grandes alertas que aparecieron hacia fin de año.

Una es “la irrupción del país oculto”, según la contundente definición de Eduardo Fidanza (Poliarquía Consultores) y la otra tiene que ver con la ineficiente gestión del Estado (ausente, bobo) en los servicios y grandes temas sociales.

En el primer caso, Fidanza se refiere al tercio de los argentinos que irrumpió en la toma de los sitios públicos en reclamo del derecho a una vivienda digna, que mostró también las caras de punteros políticos, barrabravas y narcotraficantes que operan como “capitalistas de la pobreza” en ese mundo de miseria y marginalidad. Los bolivianos y paraguayos reemplazan ahora en la foto real a los españoles e italianos que, hace un siglo, bajaban de los barcos con su pobreza arropada en un simple bolso de arpillera.

El Estado “ausente” es visible también en que pese al crecimiento de los últimos siete años, la ayuda social sigue llegando a través de los punteros políticos y poco ha promovido la salida de la pobreza. El trabajo informal sigue siendo una lacra que afecta al 36 por ciento de los asalariados.

El Estado “bobo” tiene que ver con la falta de planificación para que no falten naftas porque se patentaron el año pasado 673 mil cero kilómetro, ni billetes de 100 pesos en las fiestas, además de que no se corte la luz.

Más allá de la buena voluntad de los profesionales, la atención en los hospitales es pobre, y los trámites antes las oficinas públicas –de cualquier nivel– es un calvario para el contribuyente, a quien deberían precisamente servir los empleados.

El Estado recuperado –que destaca y elogia el kirchnerismo– tiene una gran deuda en la gestión de los servicios y en promover el país oculto que asomó detrás de los números gordos de la economía.