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¡Nos embargaron la fragata!

En los últimas dos semanas, el Gobierno nacional cometió una serie de errores tan groseros como insólitos, algunos de los cuales dieron vuelta al mundo. Eduardo Bocco.

07 de octubre de 2012 a las 12:02 a. m.
¡Nos embargaron la fragata!

En los últimas dos semanas, el Gobierno nacional cometió una serie de errores tan groseros como insólitos, algunos de los cuales dieron vuelta al mundo.

Sin embargo, uno de ellos, por lo extraño e infrecuente, llama la atención y supera todas las barreras de lo imaginable: fue retenida en la República de Ghana, en la costa occidental de África, la Fragata Libertad, el buque escuela que anualmente recorre los puertos del mundo con sus jóvenes tripulantes.

La Corte Suprema de la Nación africana dispuso la medida tras aceptar un recurso de un fondo buitre que tiene bonos argentinos que quedaron fuera del canje de deuda por default.

Protestó la Cancillería, pero llegó tarde. Obviamente, la noticia, por curiosa, rápidamente se instaló en la agenda de los medios que no responden a la Casa Rosada. Se trata de esa misma agenda que el Gobierno vitupera porque no puede controlar y mucho menos digitar.

De todos modos, la crónica del navío –que es todo un símbolo nacional– prácticamente secuestrado en el lejano país africano engordó los segundos y terceros planos de las noticias, debido a que en el país pasaron muchas otras cosas, entre graves e importantes. Por eso, las desventuras de la fragata quedaron relegadas. En otro momento, el impacto hubiera tenido otra magnitud.

Definitivamente, eso quiere decir que la agenda perversa de temas destituyentes muchas veces está ligada a la casualidad.

La semana pasada se produjeron situaciones estremecedoras que fueron desde la protesta de Prefectura y Gendarmería, pasando por el avasallamiento kirchnerista sobre el Consejo de la Magistratura, la misteriosa desaparición de un testigo del caso Ferreyra –que luego apareció– y el embate, también de los K, sobre el radical Leandro Despouy para desplazarlo de la Auditoría General de la Nación.

Todos hechos que pudieron haberse evitado de no haber sido por los gruesos errores del oficialismo nacional, que graciosamente salió a denunciar un nuevo intento de golpe. ¿No será mucho?

Un sector del kirchnerismo señala que la mejor forma de no ser destituyente es no parecerlo. Y de allí para abajo pone bajo un manto de sospecha a todo aquel que no haya aplaudido las opiniones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Universidad de Harvard.

A esa altura, un buen militante de la causa “nac & pop” debe creer a ciegas que el Grupo Clarín es una corporación maldita que se propone destruir la humanidad, como el mejor de los malos de una de las gloriosas primeras películas de James Bond.

O estás conmigo o estás contra mí podría ser el lugar común de esta suerte de raya imaginaria que divide a buenos de malos. Si no se encuentran, ya aparecerá un funcionario fiel que traiga el nombre de un nuevo enemigo sobre el cual se podrá despotricar de lo lindo.