Y la nave va
La oposición al kirchnerismo no se pone de acuerdo absolutamente en nada. Luis Heredia.
La oposición al kirchnerismo no se pone de acuerdo absolutamente en nada, al punto de que ni siquiera concuerda en describir irónicamente a la misión comercial de ultramar que impulsa el secretario Guillermo Moreno, y que consiste básicamente en el envío de un barco rumbo a Angola con una carga de mil toneladas en géneros, animales, cosechadoras, autos y "trapitos" (el eficiente servicio de cuidadores tan difundido en el país). Las disidencias en torno a esta expedición comenzaron pronto, ya que algunos sectores antikirchneristas se divierten llamándola "el Arca de Moreno", en función de que lleva "animales en pie, como en la bíblica embarcación que Noé construyó para zafar del diluvio", según explican con cierto orgullo los impulsores de la denominación. Sin embargo, desde otros ámbitos contrarios al Gobierno se sostiene que quienes reflotan el concepto de "arca" están atrasando tres mil años por lo menos. Aseguran que "se apela a un concepto antediluviano o, en el mejor de los casos, diluviano", cuando lo correcto es llamarla "Madagascar', porque se trata de un barco conducido por pingüinos que tiene por destino final algún lugar de África, como en las pelis". Lo cierto es que mientras la polémica amenaza con crear una nueva fisura en el de por sí desvencijado arco opositor, el barco con destino a Angola avanza viento en popa, llevando todo tipo de productos nacionales menos yerba, porque no pudieron encontrar ningún paquete. Esto se debe a que todos se encuentran en un megadepósito subterráneo ultrasecreto, donde se almacenan entre 100 y 120 millones de kilos del preciado producto, según denunció el director del Sector Productivo del Instituto Nacional de Yerba Mate, Carlos Ortt. "La verdad es que no sabemos dónde 'ortt' metieron toda la yerba", se sinceró, dando algunas risotadas por su ingenioso juego de palabras, un funcionario de Comercio Interior. Pero ya poniéndose más serio, el vocero consideró que se trata de una campaña orquestada hace tiempo contra el Gobierno, porque un centro de almacenaje oculto no se excava de un día para otro, salvo que se trate de la Baticueva. "Han estado excavando durante meses, tal vez años", sostienen sin dudas desde la recientemente creada Dirección de Búsqueda y Detección de Megaalmacenamientos Clandestinos del Instituto Nacional de la Yerba Mate."Cuando demos con los especuladores, les caeremos con todo el peso de la ley, incluso les vamos a imputar privación ilegal de la libertad en perjuicio de Don Lucas, que seguramente debe estar estampado en miles de los paquetes retenidos ilegalmente", aseguraron desde la flamante dependencia.Pero mientras en el país continúa la búsqueda del paquete de yerba perdido, el barco con productos argentino s navega con su preciada carga hacia las costas del siempre misterioso continente africano, llevando en sus bodegas a la estrella del cargamento: una oveja clonada. El objetivo de desembarcar este espécimen en Angola tiene como finalidad asombrar en extremo a los habitantes de aquel país. "Cuando les expliquemos cómo la hicimos nos van a mirar como dioses, porque si bien Angola es un país moderno, todavía subsisten ciertas creencias ancestrales. Si lo logramos va a ser mucho más fácil negociar con ellos, como quien dice 'se nos van a abrir las puertas'", se entusiasmó uno de los miembros de la delegación oficial.El vocero, asimismo, negó que se trate de una oveja común y corriente. "Llevamos la foto de la oveja original para que vean que la que llevamos es exactamente igual, un clon. Ahora lo único que falta es que digan que se la sacamos a la oveja clonada durante el viaje", aseguró. Pero más allá de las expectativas, subsiste la incógnita de por qué se eligió Angola para robustecer nuestro comercio exterior. Existen varias versiones sobre la forma en que se determinó este destino, pero la más firme sostiene que se desplegó un planisferio en una amplia sala de la Secretaría de Comercio Exterior y que un voluntario lanzó un dardo sobre el mapa con los ojos vendados, que fue a clavarse en el centro de Benguela, una de las ciudades más grandes de Angola. "La decisión política fue la de ponernos en manos del destino que, por alguna razón, nos llevó a este remoto país, veremos con qué designios", aseguró un funcionario. Si bien muchos no están convencidos de la "Misión Angola", consideran que peor hubiera sido que el dardo se clavase en la isla de Komodo, donde sólo se podría comerciar con los gigantescos lagartos de pésimo aliento que la habitan. Dios es argentino.

