Mejorar, no domesticar la Justicia
La Corte Suprema de Justicia señaló con claridad los pasos necesarios para tornar más accesible el proceso judicial, los cuales están muy lejos de las pretensiones hegemónicas del kirchnerismo.
El Gobierno nacional y sus adláteres no han cejado en sus pretensiones hegemónicas sobre la sociedad argentina. Primero, fue el conflicto con el campo; luego, la desarticulación de la oposición y, más recientemente, la embestida para borrar todo vestigio de independencia en los medios de comunicación. Así, bajo la forma del doble discurso, invocó de manera sucesiva la necesidad de "democratizar" la economía, la política y la vida gremial, en tanto ahora lanzó el imperativo de "democratizar la Justicia". Esta última consigna surgió luego de que varios jueces decidieran no validar actos del Gobierno e investigar los abusos cometidos en el ejercicio del poder y los patrimonios de ciertos funcionarios y legisladores, que crecieron de manera exorbitante.En forma contrapuesta, y mientras se levanta aquella falsa premisa, la unificación de los códigos Civil y Comercial y otros proyectos de agilización de los procedimientos judiciales duermen el sueño de los justos en los ámbitos parlamentarios. Asimismo, en el Consejo de la Magistratura se protege a los funcionarios que responden al kirchnerismo. El caso más notable es el del juez Norberto Oyarbide, protegido por el voto oficialista en el cuerpo que debe evaluar su conducta.Ahora, el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, ha señalado con claridad el camino que se debe transitar para conseguir el objetivo de una Justicia más accesible, ágil, y que dé respuestas a los desafíos modernos, como las grandes tragedias colectivas.Al celebrar los 150 años de la Corte Suprema, acto al que no concurrió ningún representante del Gobierno nacional, Lorenzetti advirtió que "no hay pensamiento único" y que la historia demuestra que también "las mayorías han tomado decisiones inconstitucionales". El oficialismo pretende validar con el 54 por ciento de los votos su atropello a las libertades constitucionales.Recordó que, a lo largo de su historia, el máximo tribunal de Justicia defendió la libertad de expresión, la posibilidad de ejercer la crítica y "el control de la publicidad oficial, en tanto pudiera funcionar como censura encubierta". "En el fútbol, nadie cambia el reglamento o el árbitro para ganar el partido", advirtió.El discurso de Lorenzetti contrasta con las acusaciones infundadas lanzadas por la procuradora General de la Nación, que aludió a una Justicia "ilegítima, corporativa y oscurantista", al tiempo que otras voces kirchneristas sostienen la necesidad de depurar ideológicamente el cuerpo de magistrados y funcionarios.La confusa consigna de "democratizar la Justicia" esconde, en realidad, la intención de domesticar a este poder independiente, para imponer el relato único y hegemónico del cristinismo. Por ese motivo, la posición adoptada por los miembros de la Corte Suprema, y manifestada por su presidente, es una lección de republicanismo.

