Lo público y lo privado
Un ministro de la Nación gana 44 mil pesos, muy por debajo de un gerente general de una empresa nacional.
Los sueldos de los políticos generan enojo y debates sin fin en la opinión pública. Pero lo cierto es que los puestos de responsabilidad están mejor remunerados en el ámbito privado que en el sector público.
Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, reveló la semana pasada que los ministros del Gobierno nacional cobran en promedio 44 mil pesos, una cifra muy por debajo del sueldo que tiene un puesto de máxima responsabilidad en una empresa.
Martín Poncio, gerente regional de Manpower, indica que en una firma de primera línea nacional con más de 500 empleados, actividad internacional y empresarios a los cuales “se les puede ver la cara” (descartando a los grupos internacionales), el sueldo de un gerente general o CEO en Buenos Aires oscila de 50 mil a 70 mil pesos.
A esta cifra, se agrega un “bonus” (que incluye productividad, premios por resultado y viáticos, entre otras cosas), que le suma 50 a 70 por ciento. Además, tiene beneficios como casa, auto, tarjeta de crédito y, en algunos casos, la educación de sus hijos.
La remuneración de un legislador nacional se puede comparar más con la de un gerente de área de esta misma empresa en Buenos Aires, que se ubica entre 25 mil y 35 mil pesos, con un plus por resultado que representa de 30 a 40 por ciento más.
En la provincia. La dieta de un legislador de Córdoba, que es de 29 mil pesos pero que con los descuentos queda en torno de 20 mil pesos, es similar –al igual que en el ámbito nacional– al salario de un gerente de área local.
Josefina Rex, especializada en búsqueda de perfiles gerenciales, indica que una empresa nacional paga a un gerente de área en Córdoba desde 20 mil pesos, con un plus por productividad u objetivo que ronda entre uno y tres salarios más y dos ajustes por año.
Pero, además, el acceso a un puesto ejecutivo es más exigente en cuanto a su calificación. La mayoría de las búsquedas gerenciales parte de un título universitario y experiencia en el puesto de más de 10 años.
Al respecto, la titular de Josefina Rex y Asociados explica: “La diferencia entre un político y un gerente es que en una empresa privada el directivo no dura en su puesto si no presenta resultados; debe defender el rango con el cumplimiento de objetivos concretos. Un político, si es hábil, puede mantenerse en su cargo más allá del resultado”.

