Hipólito Yrigoyen, un turno completo y otro inconcluso
Es el primer presidente del siglo 20 que logró la reelección luego de un primer mandato y una espera de seis años.
Es el primer presidente del siglo 20 que logró la reelección luego de un primer mandato y una espera de seis años, como marcaba la Constitución fecundada por la llamada Ley Sáenz Peña, que abrió paso al resonante triunfo radical de 1916.
El excesivo personalismo que se le achacaba al líder de la Unión Cívica Radical le privó de contar con un candidato de su riñón para la renovación presidencial de 1922. Entonces, para garantizar el triunfo, no le quedó más remedio que avalar la candidatura de Marcelo Torcuato de Alvear, un referente de la corriente llamada antipersonalista. Colocó, sí, a Elpidio González en la vicepresidencia.
En 1928, a poco de vencer el mandato de Alvear, quien hizo una buena gestión, Yrigoyen, que pese a su avanzada edad –tenía 77 años– conservaba intacto su predicamento y las ganas de continuar en la política activa, no dudó en aceptar el desafío de un nuevo mandato.
Curiosamente, la fórmula a vencer era la de una alianza entre conservadores y radicales antipersonalistas. Se impuso con amplitud, con más del 60 por ciento de los votos, tanto que aquellas elecciones quedaron en la historia como “el plebiscito”.
Lo que siguió después fue todo malo para el viejo caudillo, quien duró apenas dos años en el poder, derrocado por el golpe fascista de 1930. Yrigoyen falleció tres años más tarde, el 3 de julio de 1933.

