2011 marca el retorno del déficit
Con la llegada del déficit el sector público pasa a ser un factor generador adicional de emisión de pesos, con los efectos que eso tiene. Nadin Argañaráz.
A partir de 2004 el resultado primario (no incluye los intereses de deuda) viene descendiendo, al pasar de un 3,9 por ciento del PIB al 1,6 por ciento en 2010. Durante 2011 seguiría descendiendo, siendo el peor escenario aquel donde el gasto crezca a una tasa anual del 35 por ciento, ya que en ese caso prácticamente desaparecería o inclusive sería levemente negativo. La explicación es muy simple: a partir del máximo ahorro logrado en 2004, el gasto público creció a un ritmo por encima del de los ingresos, incluidas las denominadas rentas de la propiedad, constituidas básicamente por las utilidades del Banco Central y por las rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses. Si se considera el verdadero resultado fiscal (luego de intereses de deuda), obviamente el deterioro gradual también es visible, registrándose en este caso un déficit en 2011, independientemente de cuánto termine creciendo efectivamente el gasto. En efecto, se llegaría a un déficit de entre uno y dos por ciento del PIB. Los resultados descriptos hasta ahora incluyen los ingresos por las rentas de la propiedad. Si se restan estos ingresos no habituales, la situación empeora sensiblemente. En materia de resultado primario, se observa que ya se tiene déficit desde 2009. Durante 2011, si el gasto creciera a un ritmo anual del 35 por ciento, el déficit primario podría aproximarse al uno por ciento del PIB. El resultado después de intereses de deuda (resultado fiscal) y sin las rentas de la propiedad también viene siendo negativo desde 2009, período en el cual el contexto económico se caracterizó principalmente por los efectos adversos de la crisis internacional y por una política fiscal expansiva para poder contrarrestarlos. En efecto, en 2009 el déficit fiscal neto de rentas de la propiedad fue del 2,4 por ciento del PIB. Durante 2010 se mantuvo en 1,7 del PIB. Este año tendrá un resultado fiscal que será consecuencia de la tasa a la que crezca el gasto público. En línea con un rango de crecimiento del gasto del 30-35 por ciento, el déficit fiscal neto de las rentas de la propiedad se movería entre el dos y el 2,9 por ciento del PIB. Lo relevante desde el punto de vista de la política económica, es que aun considerando ingresos por rentas de la propiedad, durante 2011 se registraría un déficit fiscal nada insignificante para el contexto argentino. De este modo, se pierde un instrumento estabilizador genuino. Con el superávit en pesos, el Gobierno podía adquirir los dólares que necesitaba para servir deuda, evitándole al Central la emisión de pesos para la compra de dólares. Ahora, con déficit, el sector público pasa a ser un factor generador adicional de emisión de pesos.El cambio de signo del excedente del sector público le quita un instrumento vital a la política económica para ayudar a que los precios se mantengan dentro de un ritmo de crecimiento moderado, poniéndole presión adicional a la emisión de dinero, en un momento en que debería actuar de manera contraria.

