La educación endogámica
Hay una suerte de verdad revelada que dice que las universidades estatales autorreclutan. Es decir, acuden a aquellos chicos que son hijos de egresados universitarios. Juan Carlos Carranza.
Hay una suerte de verdad revelada que dice que las universidades estatales autorreclutan. Es decir, acuden a aquellos chicos que son hijos de egresados universitarios. En ese sentido, el hecho de que sean gratuitas no garantiza el acceso a todos los sectores sociales. Nadie discute que las casas de estudios están llenas de estudiantes de los sectores sociales mejor acomodados (clases media y media alta).Pero muchas veces no se trata tanto de una imposibilidad económica sino de "expectativas" para aspirar a la educación superior. En los hogares más humildes, cuyos hijos pueblan muchos de los Ipem, ni siquiera existe el "horizonte universitario" en su brújula de la vida.En cambio, quienes sí han pasado por las universidades saben que sus hijos conseguirán mejores empleos si llevan un título de grado bajo el brazo.De algún modo, esto se está debatiendo en el Colegio Manuel Belgrano, instituto preuniversitario que depende de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), al igual que el Colegio Nacional de Monserrat.La discusión es, al fin de cuentas, cómo contribuir a que la institución deje de ser tan endogámica y, al mismo tiempo, no retroceda casilleros en el tablero de la calidad. "Queremos seleccionar chicos, no familias", reflexionó una autoridad de esa escuela. Cambios. Por ahora, hay dos proyectos para modificar el régimen de ingreso. Uno, vinculado al equipo de gestión del establecimiento, plantea un sorteo entre aquellos aspirantes que hayan aprobado una de las dos pruebas parciales y un examen integrador. El otro, impulsado por un grupo de padres y regentes del colegio, insiste en seleccionar a los 256 aspirantes de acuerdo con un orden de mérito fijado después de un examen. La cuestión es si la calidad que pregona el Belgrano –o el Monserrat– es producto de su andamiaje académico o parte del hecho de que selecciona a los mejores alumnos. En todo caso, el desafío que tendría ante sí la institución del barrio Clínicas, en la ciudad de Córdoba, es atender a una población estudiantil mucho menos preparada y, efectivamente, lograr que alcance los estándares de calidad que acostumbra.Aquellos que están a favor de un ingreso más "igualitario" sostienen que la escuela tiene todas las herramientas para conseguirlo.

