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Y los grandes

El efecto Facebook no tiene límite de edad pero es acorde a una población que no piensa morir antes de los 80. Rosa Bertino.

19 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
Y los grandes

El efecto Facebook no tiene límite de edad pero es acorde a una población que no piensa morir antes de los 80. Mark Zuckerberg creó una sociedad de 500 millones de habitantes. Algo así como el "tercer país del mundo", dijo la periodista norteamericana Diane Sawyer. ¿Quién no querría vivir en un país así? No sólo cautiva a los jóvenes, la gente grande, sobre todo "las" grandes, están de parabienes. Hacen cola desde las 6 de la mañana para anotarse en el Cepram o el Puam (las siglas AM son indicativas de Adulto Mayor), donde enseñan computación. ¿Será para bajar textos o programas de idiomas? Curiosamente, o no, dada la franja etaria en cuestión, más que el presente y el futuro, les interesa el pasado. "¿Viste que la Paula Robles se reencontró con un novio del secundario?", preguntó la Maruja, que siempre cae con chismes atrasados. Va a una peluquería donde compran revistas viejas. Por la voz era fácil darse cuenta que le había picado el bichito de la nostalgia. "Yo recién estoy aprendiendo a manejar Facebook… Ayudame a armar mi perfil y colgar la foto", insistió luego. En este punto sobrevino una pequeña y algo áspera discusión. Primero, convencerla a Maruja de que la Red no es una bolsa de amores extraviados. Misión imposible. A toda costa quiere reencontrarlo al Alcides, su compañero de tercero a quinto año, con el cual franeleaban a la salida del Normal Hilario Ascasubi. Segundo, preguntarle si realmente cree que el Alcides la va a reconocer y, eventualmente, querer, tal como luce ahora. Sale corriendo y al rato vuelve con una foto de época. Tercero, suponer que el Alcides también sea usuario de Facebook y, más difícil aún, esté disponible. La cosa no funcionó, pero le anduvo cerca. Maruja se reencontró con los compañeros de la promoción 1956. Quedan unos cuantos moviéndose por sus propios medios. Es el lado positivo de las redes sociales. El negativo, es que da lugar a decepciones y desencuentros. Ya no somos lo que éramos. Si ni siquiera entonces lo éramos.