Trabas domésticas y viento externo todavía débil
Las estimaciones indican que 2012 cerraría con un crecimiento de apenas el uno por ciento, mientras que para el corriente año se espera una leve mejora, con lo que se alcanzaría una suba del tres por ciento. Dante Sica.
Nuestro escenario base para la economía argentina en 2013 incluye una recuperación respecto de lo sucedido el año pasado. El pronóstico de crecimiento de abeceb.com para el período que acaba de comenzar se ubica en torno al tres por ciento, frente a una expansión estimada para el que finalizó de alrededor del uno por ciento. Como se puede apreciar, una recuperación al fin y al cabo. Pero lejos de las tasas que supimos tener hace un tiempo no muy lejano. El grueso de esta tímida recuperación estimada provendría de un conjunto de factores exógenos que en 2012 resultaron netamente negativos. Precios de los principales productos de exportación domésticos, clima más benigno empujando la cosecha local y crecimiento más acelerado en Brasil, son parte de este conjunto que empujaría el crecimiento unos puntos por encima de la performance del año pasado. Con el alerta de que, a diferencia de las estimaciones de unos meses atrás, el panorama no es tan virtuoso para cada uno de estos factores, con un deterioro más o menos acentuado en las últimas semanas dependiendo de cada caso. A este conjunto con efecto positivo esperado sobre el crecimiento local, se agrega un panorama global que sería menos volátil y menos amenazante que en 2012. Fundamentalmente por un escenario con Europa más estable y en el que la economía norteamericana sigue teniendo un pronóstico aceptable.Conjuntamente con los efectos expansivos que estos factores exógenos puedan tener finalmente sobre los sectores directamente involucrados (industria automotriz y la recuperación en Brasil, y/o el sector agropecuario y el clima, por mencionar dos ejemplos), existe además una contribución fundamental relacionada a los márgenes de acción en materia de política económica nacional. Es que, de cumplirse con los pronósticos, se relajarían la restricción externa y, en menor medida, la fiscal. Es decir, habría una oferta neta de dólares más alta para sostener un crecimiento más acelerado, que además repercutiría en las cuentas del Tesoro nacional, ampliando el margen de acción del Gobierno en un año electoral en el que se juegan cosas muy importantes. Cuestiones no menores, si consideramos que uno de los mayores pesos que tuvo que soportar la economía local fue la forma en la que el Gobierno lidió con ambas restricciones durante 2012. De cara a este año, existe alguna esperanza de que este shock exógeno sobre ambas restricciones sea utilizado para desmontar, al menos en parte, las trabas que pesaron sobre varios sectores en materia de acceso a insumos, productos de venta, herramientas, y demás de origen importado. Trabas que perjudicaron el normal funcionamiento de gran parte de la economía doméstica y que, de acuerdo a nuestro análisis para 2013, se verían al menos parcialmente relajadas (no así cuestiones como el acceso al mercado de cambios con motivos de ahorro). Junto con un mayor gasto público orientado a la inversión (con obras destinadas a captar el apoyo de gobernadores e intendentes), que afectaría positivamente a sectores relegados como la construcción y ramas afines, mejoraría el aporte de la política económica local en materia de crecimiento. Aunque, sin dudas, continuaría siendo el principal escollo para un escenario con una expansión más acelerada de la economía argentina. No sólo porque seguirán pesando medidas implementadas en 2012, sino porque continuarán vigentes cuestiones de orden estructural que siguen sin resolverse. Es que durante el año no proyectamos avances significativos sobre temas estructurales pendientes de resolución, tanto aquellos que aquejan a la economía local desde hace largo tiempo atrás como tampoco los que han surgido más recientemente de las inconsistencias de política económica. Problemas de competitividad, infraestructura, estrategia de inserción comercial y financiera global, y cuestiones del estilo seguirán presentes luego de este año. Y continuarán siendo un freno y una amenaza para el crecimiento de mediano y largo plazo para Argentina, esperando por una estrategia con mirada de largo aliento.En este escenario, la característica dominante será la heterogeneidad entre las performance de los sectores de la economía. A diferencia de lo que sucedía en años anteriores con tasas de crecimiento del orden del nueve por ciento, con las que todos ganaban, la expansión esperada para 2013 tendrá ganadores y perdedores. Entre los primeros se pueden mencionar a la industria en general, el sector financiero y el agropecuario, mientras que entre los segundos podría incluirse a la construcción (aunque menos perjudicada que en 2012) y las actividades vinculadas al real state. Pero la heterogeneidad no sólo será característica dominante entre sectores sino que se repetirá intra-sectores. Así, si bien se espera un buen año para la industria en general, el escenario no será igual para las ramas automotrices (impulsadas por la recuperación en Brasil) o textil (beneficiada por regulaciones y protecciones de todo tipo), que para la petroquímica (con problemas de abastecimiento de insumos importados) o para las bodegas (con una fuerte pérdida de competitividad).Si bien, como vemos, en este año que recién comienza la perspectiva es que la economía vivirá momentos mejores que en 2012, lo que nos dejó claro el período pasado es que se acabaron las holguras y los márgenes para improvisar. A partir de ahora, los errores que se cometan en las decisiones de política económica se podrían pagar caro.
* Exsecretario de Industria de la Nación y director de abeceb.com

