Sin obstáculos para el pago de deuda con reservas
Una historia que se repite. En cada ocasión en la que el Gobierno realizó modificaciones a las normas con las que se rige el Banco Central y van varias desde 2003, fue para evitar trabas a la transferencia de recursos hacia el Ejecutivo. Dante Sica.
Una vez completado el trámite parlamentario para aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la ley de Convertibilidad, propuestas por la Presidenta, el Ejecutivo tendrá la posibilidad de que la entidad le suministre más a través de los Adelantos Transitorios y el Fondo de Desendeudamiento. El fin último y la razón primera de todas estas modificaciones son claros: el Gobierno necesita los fondos del Central para pagar compromisos que ahora no puede enfrentar por causa del déficit fiscal. En cada una de las ocasiones en las que el Gobierno realizó modificaciones a las normas con las que se rige el Central fue para evitar trabas a la transferencia de recursos hacia el Ejecutivo. La primera modificación importante se hizo en 2003 para permitir que la institución efectuara adelantos transitorios al Gobierno nacional, por hasta un monto equivalente al 12 por ciento de la base monetaria.
Esto sumado a que el Banco Central podría otorgar adelantos que no superasen el 10 por ciento de los recursos en efectivo que el Gobierno nacional hubiere obtenido en los 12 últimos meses, siempre que se destinasen exclusivamente a pagos de deuda con organismos multilaterales. En 2008 se hizo el segundo cambio de la era kirchnerista. En esa ocasión se introdujo una modificación que mantenía los adelantos transitorios por el límite de los recursos en efectivo del Gobierno nacional, pero con el agregado de que "los pagos puedan responder, no solamente, a organismos multilaterales de crédito, sino también, a otras obligaciones denominadas en moneda extranjera".
Incluso, estos permisos para darle fondos al Gobierno se completaron en 2005 con una modificación a la ley de Convertibilidad. En esa oportunidad se introdujo el concepto de reservas de libre disponibilidad como se concibe hoy, es decir, aquellas que exceden el nivel necesario para respaldar con dólares a la base monetaria.
Y también, con esta reforma, se permitió el uso de esos fondos para el pago de deuda con organismos financieros. Cosa que se modificó en 2010 por decreto para permitir el pago de deudas con acreedores privados: nació así el famoso Fondo de Desendeudamiento. Ahora bien, por qué es necesario un tercer cambio a la carta orgánica del BCRA si con los dos anteriores el Gobierno se garantizó recursos a través de los adelantos transitorios y por qué una nueva modificación de ley de Convertibilidad si ahora tiene acceso a las reservas "de libre disponibilidad". La respuesta es, porque ya los adelantos transitorios son insuficientes y las reservas de libre disponibilidad no existen. Hoy el dinero circulante en pesos es mayor que las reservas en dólares que tiene el Central. Por lo tanto, el Gobierno no tiene los recursos para pagar deudas. Dicho con números: en 2012 (todavía sin los cambios de la Carta Orgánica aprobados) los adelantos transitorios llegarían a los 11.682 millones de pesos y los adelantos de ganancias del Central alcanzarían unos 5.000 millones más, según las estimaciones de abeceb.com.
El Gobierno a esto le sumaba 26.100 millones de pesos que están contemplados en la Ley de Presupuesto de 2012 como provenientes del Fondo de Desendeudamiento, es decir, de las reservas de libre disponibilidad que ya no existen.
Pero incluso con el escenario de que esos recursos estuvieran, el total de lo transferido por el Central al Ejecutivo llegaría hasta los 42.782 millones de pesos (en dólares son 9.507 millones), por lo que le estarían faltando 7.000 millones de dólares para cubrir los pagos de su deuda, siempre que funcionen en tiempo y forma la quita de subsidios y se detenga el ritmo del gasto. Precisamente, con la propuesta de reforma de la carta orgánica del BCRA y de la ley de Convertibilidad se busca que las reservas de libre disponibilidad sean las que estén por encima de lo determinado por el directorio del Banco Central como el número "óptimo" para garantizar la estabilidad cambiaria. Es decir, el directorio del BCRA tendrá en sus manos la llave de la bóveda donde están las reservas de divisas del país y podrá abrirla para transferir recursos al Gobierno según lo determine. Es clara la buena voluntad del enunciado del "triple mandato", ese que convierte al Central en pilar de la estabilidad del sistema financiero y sostén del crecimiento con justicia social (sumado al viejo objetivo de cuidar el valor de la moneda).
Pero esto se habría podido alcanzar haciendo ajustes en el funcionamiento que tiene hoy el BCRA sin necesidad de hacer una nueva modificación a su Carta Orgánica. Las nuevas normativas de política económica evidencian que el Gobierno nacional se siente más cómodo gerenciando en un contexto de discrecionalidad, que dentro de un marco de reglas que esté obligado a cumplir.
*Ex secretario de Industria y director de abeceb.com

