ON Pyme como financiación empresarial simplificada
La escasez de crédito genera serios problemas para la financiación de las empresas. En ese marco, las obligaciones negociables son una opción con numerosas ventajas. Carlos Molina Sandoval.
Una de las principales preocupaciones de managers y directores de empresas radica en la financiación y sus variantes en la instrumentación. La práctica cotidiana ha demostrado que la aparición de numerosos y novedosos productos financieros (en todas sus clases) requiere una mayor atención, aun cuando las líneas fundamentales de la financiación siguen siendo similares a las clásicas y oscilan entre el mercado bancario y el de capitales.
El responsable del área de finanzas (gerente o director financiero) se enfrenta -como dicen los estadounidenses Ross, Esterfield y Jordan-, a tres interrogantes básicos: (i) presupuesto de capital (que consiste en la determinación de inversiones a largo plazo o capital budgeting); (ii) estructura de capital (esto es, decisiones relacionadas a los medios por los cuales la empresa obtendrá y administrará los recursos financieros necesarios para financiar sus operaciones o capital structure); (iii) administración de capital de trabajo (relacionada con la administración del day to day del capital de trabajo y fundamentalmente relacionada con pasivo de corto plazo y la existencia y entidad del inventario de la empresa).
Mercado de capitales. La obtención de financiación en el mercado de capitales ha tenido desde siempre algunas ventajas que no sólo están relacionadas con la tasa y condiciones de acceso a la liquidez procurada. La oferta pública de valores (going public) permite a la empresa conectarse con una amplia variedad de inversores (incluso institucionales), procura posicionar el prestigio o imagen de la empresa, brinda mayor valor para los accionistas y garantiza, en cierto modo, posibilidades de financiamiento futuro a tasas más competitivas. Las desventajas se relacionan con los costos iniciales de acceso, sumado a ciertos costos continuos y la difusión de cierta información exigida por las entidades de control.
Pese a ello, la desregulación del mercado de capitales en el país eliminó restricciones para emitir ciertos productos atípicos y flexibilizó las reglamentaciones correspondientes a la oferta pública de títulos seriados, limitó la trascendencia del lugar de radicación de la sociedad y fundamentalmente influyó en una notable reducción de los costos de las operaciones del mercado de capitales.
La práctica financiera ha demostrado que las ON (obligaciones negociables) han sido uno de los instrumentos financieros más ofrecidos por empresas que requieren financiación. Básicamente consisten en un instrumento de deuda (un contrato de préstamo celebrado entre la empresa y diversos inversores) emitidos en masa y supone que el inversor deberá, en cierto tiempo, recuperar el capital más los intereses devengados por todo el lapso de la financiación.
¿Cuándo hay una Pyme? La realidad cotidiana bursátil nos ha demostrado que la oferta cordobesa de títulos es limitada, pero se ha visto incrementada entre otras cosas por institutos como las llamadas "ONPyme" en las que se flexibilizan algunos requisitos de información. Hoy, cumpliendo ciertos requisitos, una empresa con una venta total promedio anual que oscila entre 270 mil pesos en el segmento agropecuario y 400 mil pesos en el área construcción (excluido IVA e impuestos internos) puede acceder al régimen simplificado de emisión de ON Pyme.
El monto máximo al cual pueden acceder las Pyme es de cinco millones de pesos, no podrán suscribirse valores menores a cinco mil pesos y deberán ser colocadas en bolsas de comercio con mercados adheridos (como por ejemplo la de Córdoba, que ya registra en su haber varias emisiones). Las ONPyme sólo podrán ser adquiridas por inversores calificados (entre los que se encuentran, entre otros, el Estado, personas jurídicas como SRL, SA, cooperativas, mutuales, entidades de bien común y personas físicas con patrimonio neto mayor a los 100 mil pesos).
En este último caso, y según consultas recibidas, para suscribir una ON Pyme las personas físicas sólo deberán declarar que han sido debidamente informados del régimen y que cumple debidamente requisito.
Algunas ventajas. La normativa exceptúa a las ONPyme del requisito de "calificación obligatoria" y tienen un tratamiento impositivo muy beneficioso. Según la normativa vigente si las ON cumplen con ciertas condiciones establecidas por la ley, los resultados emergentes de la compraventa, cambio, permuta, conversión, disposición, sus intereses, actualizaciones y ajuste de capital están exentos del impuesto a las ganancias y de valor agregado.
En la práctica, el trámite es muy sencillo y comienza con la presentación de un formulario en la Comisión Nacional de Valores solicitando la inscripción, con copia -también presentada-, en el mercado o entidad autorregulada que corresponda junto con el prospecto de emisión (que es el documento central que regula la relación de préstamo entre la emisora y los inversores). Este prospecto puede ser objeto de observaciones o comentarios y una vez adaptado al criterio aplicable, se presenta a los fines de la aprobación definitiva. En materia contable, además de otra información (como decisiones societarias interna, copia de estatutos y modificaciones), sólo se requieren balances anuales (y no los pesados balances trimestrales que suelen exigirse para emisiones de grandes empresas).
Otra ventaja es que no se requiere tener una sindicatura colegiada (u órgano de fiscalización de tres miembros) sino que basta con un solo síndico titular, con lo que los costos en este sentido disminuyen notablemente.
Al alcance de la mano. En nuestra experiencia, existen muchas empresas que desconocen las particularidades del sistema mencionado (y fundamentalmente sus ventajas) pero el tema es que tienen un problema de "autoestima financiera" (al pensar que el financiamiento en el mercado de valores sólo se reserva para las grandes compañías). Se trata de un instrumento de deuda al alcance de muchas empresas que podrían dar un uso sumamente provechoso y cuya utilización bajaría notablemente los costos de financiación empresaria.

