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La política mancha

El manejo espurio de fondos millonarios, el descontrol del Estado, las sospechas sobre el Banco Central y la Justicia fundamentan la caída de la Argentina en los “rankings”. Juan Turello.

12 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
La política mancha

¡Qué duda cabe! Las noticias políticas ocupan las primeras planas y las de los asuntos económicos apenas tienen espacio ante el escándalo de la corrupción y la pelea por las candidaturas.El "caso Schoklender", que estalló por una pelea entre los hermanos Sergio y Pablo por el manejo de los millonarios fondos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, amenaza con depositar a ambos otra vez en la cárcel y a hundir políticamente el prestigio de Hebe de Bonafini y de varios funcionarios kirchneristas. Aún no se conoce cómo impactará en la candidatura de Cristina Kirchner, molesta y angustiada por este episodio.Las elecciones del 23 de octubre próximo aparecían como un test electoral cantado, ya que Cristina tiene 60 por ciento de imagen positiva y una intención de voto que rondaría entre 35 y 40 por ciento, según la mayoría de las medidoras de opinión pública.Pero éste es el mayor escándalo de corrupción que enfrenta la Presidenta a horas de lanzar su candidatura. El "caso Skanska" le estalló a Néstor cuando aún era presidente y el "valijagate" (la valija con dólares desde Venezuela) se conoció poco después de que Cristina asumiera. Este escándalo pega en una de las banderas y en una de las figuras más asumidas por el Gobierno: Hebe de Bonafini y la defensa de derechos humanos.Los descontroles. Cristina Kirchner y sus adláteres eligieron a los hermanos Schoklender como el pato de la boda, pero las revelaciones sobre el desmanejo de los 675 millones de pesos y los vínculos con los hombres del poder, no terminan de despejar las sospechas de que todo ocurrió bajo un manto de corrupción, o al menos de tolerancia, por parte de hombres clave del Gobierno nacional.Ya se sabía pero el escándalo lo pone negro sobre blanco: la Argentina carece de controles en el manejo de los fondos públicos, se destinen a viviendas, remedios, obras públicas. Funcionarios de la cartera de Julio de Vido responsabilizan ahora alegremente a las provincias de Chaco, Misiones y Santiago del Estero (allí se levantaron las viviendas) y a los municipios por no haberlas controlado, a cuyo corte de cintas iban desde la Presidenta hasta sus ministros más militantes. El metro cuadrado de esas novedosas construcciones (se usan materiales no tradicionales) valía, sin embargo, el doble del que pagan otros organismos. Además hubo un reparto discrecional: en ese lapso, Córdoba sólo recibió 70 millones para viviendas sociales. La intencionalidad no termina ahí: un informe de la Asociación de Administración Financiera Pública (Asap) mostró que el Gobierno repartirá este año 35.442 millones, el 70 por ciento discrecionalmente.La mancha alcanza también a la Justicia –el juez Claudio Bonadío archivó en febrero una causa por el millonario rechazo de cheques sin fondos de Madres de Plaza de Mayo– y al Banco Central, que borró rápidamente los cheques devueltos a Schoklender por las principales entidades.El manejo espurio de fondos multimillonarios, el descontrol del Estado, el reparto discrecional, las sospechas sobre el Banco Central y la Justicia fundamentan gran parte de por qué la Argentina está en los peores lugares de los rankings sobre clima de negocios, seguridad jurídica y corrupción. Argentina ocupó en 2010 el sexto lugar entre los países latinoamericanos por inversión extranjera directa (IED), pese a su potencial y al crecimiento espectacular, que el Fondo Monetario Internacional se anima a predecir que seguirá hasta 2016.¿Sabrá la política que la Argentina no puede seguir desperdiciando oportunidades, cuando la pobreza afecta a uno de cada tres argentinos y el hambre a uno de cada seis?