Mundo: la crisis avanza y la política responde
Mientras la zona euro sigue discutiendo reformas estructurales en medio de una crisis sistémica, las economías del mundo ponen en marcha un plan anticrisis intentando amortiguar el viento de frente que sopla desde el Viejo Continente. Marina Dal Poggetto.
Mientras la zona euro sigue discutiendo reformas estructurales en medio de una crisis sistémica, las economías del mundo ponen en marcha un plan anticrisis intentando amortiguar el viento de frente que sopla desde el Viejo Continente. En esta dirección apuntó el anuncio coordinado de los Bancos Centrales de la zona euro, USA, Inglaterra, Suiza, Japón y Canadá respecto a una reducción en el costo de fondeo de las líneas de swaps cambiarios (i.e. préstamos en moneda extranjera entre bancos centrales). La medida intenta aceitar la disponibilidad de liquidez en dólares para evitar un escenario de crisis de iliquidez con disrupción financiera global en un contexto donde la incertidumbre en torno a la sustentabilidad fiscal de los países de la periferia y las tenencias cruzadas de deuda por parte de los bancos ha erosionando el canal de fondeo en dólares de la banca europea vía la salida de depósitos mayoristas de los bancos. Esta estrategia sirve –y mucho– para ganar tiempo en medio de una crisis de crédito, pero no resuelve el problema de solvencia de fondo. Es decir, si bien en el arranque limita la venta de activos por parte de los bancos como mecanismo para hacerse de liquidez contribuyendo a estabilizar los precios de los activos y por ende el costo de fondeo implícito en el precio de la deuda de la periferia, no sirve como mecanismo para capitalizar a los bancos en medio de la salida de depósitos que dificulta la emisión de acciones preferidas. En el caso de las economías emergentes, la puesta en marcha de políticas contracíclicas tampoco se hizo esperar en un escenario de desaceleración del crecimiento económico y morigeración de la inflación. El Banco Central de Brasil volvió a reducir esta semana por tercera vez en 0,5 punto la tasa de interés de referencia que pasó de 12,5 por ciento en agosto al 11 actual, en tanto anunció un plan de expansión fiscal por 1.500 millones de dólares, apelando al recorte de impuestos para incentivar la producción industrial, las exportaciones y el ingreso de capitales. Pero también el Banco Central de China que hasta hace tres meses venía contrayendo su política monetaria para limitar la tasa de inflación, giró en la última semana al bajar de 21,5 a 21 por ciento el ratio de encajes bancarios apuntando a liberar liquidez y estimular el crédito. Con la memoria de la crisis sistémica post caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 todavía fresca en el archivo histórico de los bancos centrales del mundo desarrollado y el amplio margen de maniobra contracíclica de economías emergentes con solvencia fiscal y externa, las chances de un escenario de disrupción financiera global son acotadas. Sin embargo, los episodios de volatilidad financiera propagados por una zona euro donde la recesión espera a la vuelta de la esquina y donde las fallas estructurales de una unión monetaria donde conviven disciplinas fiscales y grados de productividad divergentes, seguirán protagonizando la dinámica de los mercados globales. Mientras tanto, habrá que esperar hasta el 8 de diciembre para un nuevo comunicado de la política europea. ¿Seguirá la dinámica de anuncios que llegan tarde y encima no alcanzan? ¿O se reforzarán los requisitos de Ángela Merkel para converger a una verdadera unión fiscal que de luz verde al plan de salida de Nicolás Sarkozy vía la intervención definitiva del Banco Central Europeo? Y finalmente ¿cuál será el rol del FMI en la aplicación de los paquetes de ayuda? Los rumores, luego desmentidos, con que arrancó la semana pasada en torno al rol del FMI en el financiamiento contingente a Italia y España, ¿serán parte del anuncio?
*Directora y Economista de Estudio Bein & Asociados.

