La montaña rusa de las commodities
La tendencia del precio de las materias primas de mediano plazo es positiva, por el factor estructural de la demanda de países en desarrollo, aunque en lo inmediato, los mercados tienen alta volatilidad. Marina Dal Poggetto.
En un mundo donde la aversión global al riesgo es la contrapartida de una zona euro donde la política está yendo, sistemáticamente, por detrás de la crisis de solvencia de las economías fiscalmente comprometidas, los precios de las materias primas (commodities) corrigieron la mitad del alza que tenían desde agosto de 2010 cuando la Reserva Federal de Estados Unidos anunció el programa de expansión monetaria (QE2) que los hizo subir más de 30 por ciento, en promedio. ¿Hasta dónde puede llegar esta corrección? Evidentemente, y más allá de la estrategia geopolítica de una Opep que abre y cierra el grifo de la producción de petróleo de acuerdo a las expectativas de precios y niveles de inventario, lo cierto es que existe un componente estructural de oferta/demanda que tiende a establecer un piso firme en las cotizaciones de las commodities. Sobre todo, en un mundo donde las economías de Asia, con China a la cabeza, pero también los países de América Latina, en menor medida, tienen que alimentar un flujo creciente de trabajadores que se incorporan al consumo capitalista (entre 18 y 20 millones por año en China) y que, conforme a la recomposición de sus ingresos, aumentan el consumo relativo de proteína animal en su dieta, incentivando la demanda de alimentos agrícolas para los animales.En este contexto, vale el ejemplo de China que, mientras a fines de los 90 consumía 23 kilos de carne de cerdo y ocho de pollo por habitante por año, en 2011 pasó a 30 y 11 kilos, respectivamente.Sin embargo, alrededor de esta tendencia estructural que presiona el alza los precios, es la tensión en los mercados financieros por la crisis sistémica en Europa y la recuperación lenta en EE.UU., la que gatilla el refugio financiero en el dólar y los bonos del Tesoro norteamericano en detrimento de los precios de todos los activos de riesgo incluyendo materias primas (que están nominados en dólares). Y, si bien la Reserva Federal ha funcionado como un amortiguador automático de estos precios aumentando la liquidez cuando el riesgo sistémico amenazó la estabilidad de los mercados de crédito, la chance de una nueva ronda de expansión monetaria vía un "QE3" que infle nuevamente la burbuja de las commodities, se aleja, en la medida que el ciclo escapa del escenario de recaída en recesión y sigue en zona de recuperación moderada.En fin, la tendencia es positiva. Pero, en el medio el vaivén de los mercados internacionales genera una volatilidad alrededor de esta tendencia difícil de minimizar. Si la política del mundo desarrollado logra eliminar el riesgo sistémico y evita un nuevo evento de crédito, el escenario de tasas bajas puede ayudar a estabilizar estos precios más temprano que tarde. Sobre todo el de los commodities (materias primas) agrícolas que son menos dependientes del ciclo del G-7 que se no se espera se recuperen rápido.

