La mirada de la política comercial sólo hace foco en los dólares de la caja
La derogación de las licencias no automáticas no significa un cambio en la política comercial. Desarrollar un plan en serio de protección de la producción nacional exige algo diferente a lo que hoy se persigue, es sólo mirar la “caja” de dólares. Dante Sica.
Por si faltaba alguna confirmación, los recién conocidos resultados de la balanza comercial en 2012, dejan en claro que la política comercial argentina no tiene como objetivo la protección de la industria local sino que constituye un instrumento de la política cambiaria. Se trata de una herramienta para cuidar "los dólares", en un contexto en que volvieron a escasear. Los resultados de la balanza comercial dados a conocer el pasado miércoles por el Indec son el mejor ejemplo del objetivo que persigue con el comercio exterior argentino. El año 2012 cerró con un superávit acumulado de comercio exterior de 12.690 millones de dólares, 27 por ciento por encima del alcanzado en 2011. Un resultado que llegó de la mano de una contracción general de los flujos de comercio, con una caída de las exportaciones del tres por ciento y de las importaciones del siete por ciento%.Pero además de la reducción del comercio externo en general, las restricciones a las importaciones impactaron de lleno en la actividad económica y en la caída general de la oferta tanto de productos terminados, como de insumos para la producción nacional. Así lo demuestran los registros del Estimador Mensual Industrial, también publicado por el Indec el jueves pasado. La industria manufacturera se contrajo 1,3 por ciento en 2012. Un comportamiento que contrasta notablemente con lo sucedido un año antes, cuando la producción industrial había logrado un avance de 6,5 por ciento anual. De hecho, de acuerdo al organismo oficial, la industria local no mostraba retrocesos desde 2002, cuando la economía estaba sumergida en una crisis.Vemos entonces que el cerrojo a las importaciones ha significado una amenaza para la misma producción nacional. La administración del comercio ha puesto el foco en los sectores que tienen una menor integración local, es decir, en aquellos que utilizan una mayor proporción de insumos importados en el desarrollo de su actividad. Obviamente, esos son los sectores que presentan una balanza comercial más deficitaria, pero al mismo tiempo, también son los sectores que explican la mayor parte del crecimiento total de la industria nacional en los últimos años.Asimismo, los medios utilizados para lograr el objetivo de sostener el superávit trajeron consigo grandes problemas en la vital relación bilateral con Brasil. Nuestro principal socio comercial fue el país más afectado por las restricciones a las importaciones, ya que sus ventas a la Argentina se contrajeron 20,7 por ciento en 2012, lo que contribuyó a que las exportaciones manufactureras generales de Brasil mostraran una caída en 2012. Esta situación hizo resurgir las tensiones bilaterales que contribuyeron a paralizar los trabajos del Mercosur.Ahora bien, aun si se considera que todos estos inconvenientes y retrocesos estaban justificados por la urgencia de los dólares, resulta al menos contradictorio con ese objetivo el hecho de que no se accionara sobre la progresiva pérdida de competitividad externa de nuestra industria. Ese deterioro continuará este año debido a un incremento en los precios que seguirá sobre el 20 por ciento, mientras que la depreciación del tipo de cambio estará en una tasa mucho menor. Esto, como en años anteriores, llevará a que el aumento de los salarios continúe superando ampliamente a la tasa de devaluación, incrementando así los costos laborales en dólares. Es decir, en 2013 los productos argentinos para exportación serán aún más caros que sus competidores de otros países y continuaremos perdiendo mercados.En este sentido, la derogación de las licencias no automáticas, que hasta ahora alcanzaban a un total de 576 productos, no significa un cambio en el rumbo de la política comercial. Dado que no se dispone ninguna modificación sobre la Declaración Jurada Anticipada a la Importación (DJAI), que en la práctica funciona como una LNA sobre todo el universo arancelario, el grado de discrecionalidad sobre los permisos de importación que poseen actualmente las autoridades no se ve acotado por la derogación del régimen de LNAs.En este sentido, hay que tener en cuenta que el endurecimiento de la política comercial durante 2012 formó parte de una estrategia más amplia del Gobierno frente a la reaparición de la restricción externa, o sea, la escasez de divisas. Restricción que si bien podría ser algo menos severa este año (gracias a la buena campaña agrícola, el rebote de Brasil y las menores necesidades de parte del Tesoro), se mantendrá vigente. Y por tanto, también permanecerá intacta la estrategia del Gobierno para sortearla, que es proteger el superávit comercial, dado que se trata de la principal fuente de ingreso de dólares para la economía argentina.Manejar la política comercial del país como si se tratara de una medida más o de otro instrumento del que se puede echar mano para alcanzar los objetivos de la política monetaria/cambiaria y fiscal, significa despreciar la posibilidad de planificar el desarrollo industrial del país a largo plazo. Llevar adelante un plan en serio de protección de los sectores productivos nacionales requiere una revisión sector por sector y la creación de programas específicos. La realidad muestra que las medidas de administración de comercio aplicadas en 2012 no fueron consecuencia de estos análisis, aunque así se haya declamado: el foco sólo estuvo puesto en sostener "la caja" de dólares.
*Exsecretario de Industria y director de abeceb.com

