Máximos
Comenzó la temporada de balances en Estados Unidos, con datos corporativos aceptables y mixtos en lo económico. Aníbal Casas Arregui.
Las acciones japonesas siguen su fiesta al anunciar su banco central la duplicación de los incentivos monetarios, con más devaluación del yen.
Los mercados emergentes siguen sin levantar cabeza. Los países con políticas monetarias prudentes tienen sus economías andando a media máquina y buscando combatir la inflación con mercados financieros deprimidos; los países “desarrollados” (Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido y Japón) están imprimiendo dinero a raudales, sus mercados financieros suben, pero la economía real sigue muy aletargada. Aquí surge la pregunta: ¿Estamos en la génesis de otra “burbuja”? ¿O “el mercado” está anticipando el repunte de la economía y aún no nos damos cuenta?
Por ahora, estamos cómodos con bonos de buena renta en sectores corporativos sólidos. En menor medida, acciones consistentes tanto en resultados como en dividendos. Esperamos algún ajuste para volver a tomar posiciones de más riesgo.
En el plano local, las recetas económicas siguen persistiendo en la profundización del modelo. Ante ello, las acciones locales mejoran su precio en pesos, pero medidas en dólares siguen en terreno deprimido, con contadas excepciones. Por el contrario, los bonos en dólares mejoraron significativamente su paridad. Toma fuerza la idea de que la justicia estadounidense permitirá seguir el pago de los bonos performing sin mayores sobresaltos, obligando a los holdouts a aceptar este nuevo canje o proseguir el litigio. Persiste la apreciación paulatina del tipo de cambio oficial, beneficiando a los bonos dollar linked.
Para quien busca cubrirse en dólares a mediano plazo, siguen siendo niveles muy atractivos de renta los que ofrecen los primeros; para quienes miran un horizonte más cercano, habrá que ver cuanto más pueden seguir subiendo, al menos en dólares, ya que en pesos sirven como cobertura del dólar informal.
Respecto de los dollar linked , cuidando emisores, siguen siendo una alternativa para una porción de la cartera. Los instrumentos en pesos brindan tasas atractivas, cercanas al 20 por ciento anual, en especial, como activos de transición para empresas.

