Más tensión en los mercados globales
Los festejos del mercado que evaluaban que la inyección de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) alcanzaba para solucionar los problemas de solvencia duraron poco. Federico Furiase.
Los festejos del mercado que evaluaban que la inyección de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) alcanzaba para solucionar los problemas de solvencia duraron poco. El ruido político en Grecia y la incertidumbre en torno a la solvencia de la banca española gatillaron una nueva corrección sobre los mercados. A diferencia del episodio anterior, cuando el fondeo interbancario privado estaba en el ojo de la tormenta, ahora lo que está en discusión es la capacidad de la zona Euro para seguir de largo frente a la inconsistencia del ajuste nominal que se exige a la periferia europea y la inestabilidad de la cartera de los bancos atiborrada con deuda soberana y préstamos hipotecarios, en un mundo donde la Alemania de Ángela Merkel sigue ponderando el riesgo moral en medio de una crisis sistémica. Mientras tanto, se profundizan las señales de desaceleración de un ciclo norteamericano que pasó de crear un promedio mensual de 225 mil puestos de trabajo en el período diciembre-marzo a 69 mil en mayo, en consistencia con un ritmo de crecimiento de 1,9 por ciento en el primer trimestre del año versus tres por ciento en el trimestre anterior. Justo cuando el juego de la política definido por el debate entre republicanos y demócratas a sólo cinco meses de las elecciones presidenciales podría derivar en un giro abrupto del sesgo de la política fiscal si se concretara el retiro de los estímulos remanentes de 2008/9 (podría llegar a los 600 mil millones de dólares en 2013). La estabilidad de este nuevo equilibrio del mercado, frente a "fundamentals" deteriorados en Estados Unidos y crisis sistémica y política en Europa, depende en gran medida de las expectativas de emisión monetaria de la Reserva Federal (FED) y el BCE. Por cierto, teniendo en cuenta que las sucesivas rondas de liquidez de la FED tienen un rendimiento marginal decreciente sobre la dinámica de la recuperación de una economía norteamericana que, a diferencia de Europa, ya resolvió el problema sistémico de los bancos, un "QE3" de la FED que opere directamente sobre los agujeros fiscales y financieros en Europa, probablemente, sería la salida más eficiente. Sobre todo, cuando la política de la zona Euro todavía no avala un by pass directo desde el Fondo de Rescate Europeo hacia la base de capital de los bancos que evite las condiciones del ajuste nominal que hoy azotan a Europa.
*Analista de Estudio Bein & Asociados.

