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Los niños necesitan del trabajo de todos

Si se aprueba el proyecto de ley y si luego se cumple con ella, los chicos finalmente serán tratados como las normas internacionales mandan. Laura leonelli Morey.

08 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los niños necesitan del trabajo de todos

Si se aprueba el proyecto de ley y, más importante aún, si luego se cumple con ella, los chicos finalmente serán tratados como las normas internacionales lo mandan y el Estado realizará lo que siempre debería haber hecho: cuidar integralmente a sus niñas, niños y adolescentes.

Mucho se discute sobre si es el Poder Judicial o el Ejecutivo -a través de políticas públicas- el encargado principal de intervenir ante la vulneración de derechos de los niños.

En esta discusión, no siempre se dice que muchos casos se judicializaban porque el Ejecutivo no daba soluciones a algunos problemas y alguien tenía que responder.

Por otro lado, también es cierto que ese sistema se prestaba a que los niños fueran separados de sus familias por dificultades solucionables -como el de la falta de recursos- y transcurrieran toda sus existencias de infantes y adolescentes encerrados.

Pero eso es sólo parte de los cambios que establece el proyecto de ley: lo fundamental es el cambio de paradigma en cómo se ve a los niños. Porque la iniciativa legislativa, acorde a la normativa nacional y a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, propone un sistema integral.

Un sistema que no sólo establece los pasos que se deben seguir cuando se vulneran derechos, si no también los caminos para prevenir. Y va más allá: implementa un plan para que las políticas estatales -que son muchas y no dejan de funcionar en compartimentos estancos (salud, educación, violencia familiar)- se implementen de manera coordinada.

También incluye a las organizaciones no gubernamentales y establece órganos regionales para evitar la centralización que excluye a tantos chicos del interior.

Es que en esta meta, o trabajan todos juntos, o no se logrará el objetivo. Y los chicos suelen crecer más rápido que el tiempo que lleva arribar a esos acuerdos.