La lectura del pasado
El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición y se recuerda, en consecuencia, a José Hernández y su poema Martín Fierro , frecuente motivo de investigaciones que atraviesan distintas disciplinas. Rogelio Demarchi.
El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición y se recuerda, en consecuencia, a José Hernández y su poema Martín Fierro, frecuente motivo de investigaciones que atraviesan distintas disciplinas. Vagos, desertores y malentretenidos. Radiografía de un gaucho como Martín Fierro (Vergara, 2012), del antropólogo y arqueólogo Facundo Gómez Romero, "pretende atravesar las nieblas del mito y aprehender la figura histórica a partir de la cual se escribe el Martín Fierro, que no es otra que la del gaucho y, fundamentalmente, el gaucho fortinero".Los fortines constituían la línea de defensa contra el indio, y estaban a cargo de escuadrones de caballería cuyos integrantes habían sido castigados por la ley de leva, que permitía detener y destinar al ejército a todo varón mayor de edad que no pudiese demostrar un trabajo o ingresos que le asegurasen la subsistencia. A quienes no podían probar cómo hacían para vivir, la ley los castigaba mandándolos al ejército o destinándolos a la obra pública. Gómez Romero se suma a los investigadores que han interpretado esa medida como una forma de disciplinar y proletarizar al gaucho, si entendemos por proletarizar "la transformación de un trabajador independiente –campesino, artesano, pequeño propietario– en trabajador asalariado, que depende, por lo tanto, de la venta de su fuerza de trabajo para obtener la subsistencia". En ese marco interpretativo, la ley de leva configura una presión extraeconómica: el gaucho se incorporaría al mercado del trabajo (al sistema capitalista, a la "civilización") para no ir a parar al ejército.En la actualidad, la mayoría de los investigadores del campo histórico están de acuerdo en que ese gaucho que no trabajaba y vagaba por la pampa sobre su caballo y con la guitarra al hombro, rebelándose contra la autoridad, es sólo una bella ficción romántica. En su lugar, llaman gaucho a un trabajador rural que entra y sale del mercado laboral por su propia voluntad, ya que tiene múltiples posibilidades económicas a su alcance.Gómez Romero no sólo toma distancia de esta posición, sino que, además, en una de las pocas oportunidades en que hace referencia al poema, equivoca su lectura: dice que a Fierro lo mandan a la frontera por ser, como se dice hoy, un "okupa", o sea "un habitante ilegal" de ciertos terrenos, cuando, en realidad, Fierro es arrendatario y es detenido por no haber ido a votar en las elecciones.Es más: como Gómez Romero está tan preocupado por aplicar la teoría de Foucault sobre los dispositivos de poder que el orden político habría utilizado contra los sectores populares, pasa por alto que el propio Hernández integró "el discurso oficial de la clase dirigente nacional" con el que se justificó "el genocidio" de los indios, ya que es evidente que la segunda parte del poema avala la Conquista del Desierto encabezada por el general Roca.Este es el resultado de leer el pasado con las ideas del presente: no se ve el pasado propiamente dicho, lo cual podría habilitar hasta juicios de mala praxis a los médicos que no supieron curar lo que en su época no podían curar.
Vagos, desertores y malentretenidos. Radiografía de un gaucho como Martín Fierro, Vergara, 2012, de Facundo Gómez Romero.

