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La Mediterránea está de vuelta

“Sólo potenciando 12 cadenas productivas que hoy tenemos desperdiciadas se podrían generar dos millones de puestos de trabajo en los próximos 10 años”, dicen en la Fundación. Roxana Acotto.

12 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
La Mediterránea está de vuelta

Pasaron casi 10 años desde que uno de sus hijos dilectos (sino el más dilecto) abandonó la función pública con muchísima más pena que gloria. Y para los directivos de la Fundación Mediterránea este lapso es más que suficiente para haber asimilado el sinsabor, volver a repensar planes y programas económicos eminentemente técnicos (si es que esto fuera posible al margen de la política) y presentarlos a la sociedad de cara a una nueva década y el recambio presidencial de 2011. "A nosotros ya no nos fastidia que nos chicaneen con el pasado; somos el tanque de ideas más grande y mejor preparado para aportar soluciones a los problemas que ya están y los que se vienen para Argentina", se sinceraban el viernes último durante el evento aniversario de la Mediterránea que se realizó en Córdoba y cuya concurrencia fue tal, que hasta desbordó a losorganizadores.Con una estructura de siete filiales en los principalesnúcleos productivos del país, la fundación que crearon Piero Astori y Fulvio Pagani (padre) viene desarrollando importantes investigaciones para lograr unaArgentina competitiva, productiva y federal."Este modelo con intenciones de sustitución de importaciones está agotado: ya no se están creando empleos y todavía quedan cuatro millones de argentinos con problemas laborales", dicen y avanzan: "Sólo potenciando 12 cadenas productivas que hoy tenemos desperdiciadas se podrían generar dos millones de puestos de trabajo en los próximos 10 años". Están hablando de aprovechar nuestras ventajas en la cadena de la carne, los lácteos, el trigo, el maiz, pero también lavitivinicultura, la minería, las legumbres, los cítricos, la industria forestal y las infusiones, entre otras."Miremos a Brasil, miremos a Chile, miremos a Uruguay y se acaban muchas discusiones: no hay contradicción entre exportar un producto y su consumo en el mercado interno, como lo demostró Uruguay con la carne; de nada sirve un tipo de cambio alto un par de años y cuyos efectos se vayan diluyendo luego en el tiempo: miremos a Chile y su horizonte de tipo de cambio competitivo mantenido en el tiempo", dicen.¿Hay que tirar todo por la ventana y empezar de nuevo?No, explican. Habría que aplicar políticas de gradualismo en algunas áreas y sí, políticas de shock en otras. Por ejemplo, es imperioso cambiar la imagen internacional de la Argentina y hacerlo contundentemente, tratando de volvernos creíbles. Y se debería dar una fuerte vuelta de tuerca al entramado de gasto fiscal, poniendo límites institucionales (como en Brasil) y creando un fondo anticíclico (como en Chile). En cambio, dicen los "mediterráneos", se debería aplicar el gradualismo para llevar la inflación del 25 por ciento anual al cinco por ciento en tres años (y no de golpe, para evitar una recesión) y también ir paso a paso en la siempre postergada reforma tributaria. Están llenos de ideas, de números, de comparaciones. Son un equipo integrado en todo el país y –posiblemente– el más poderoso tanque de ideas. Y están de vuelta pidiendo otra oportunidad para aportar soluciones. ¿La tendrán?