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Esto es la sintonía fina

¿Por qué imaginamos que con la sintonía fina podría abrirse un período de correcciones? Las respuestas del Gobierno demuestran que todo es más de lo mismo. Laura González.

25 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Esto es la sintonía fina

La respuesta que el Gobierno nacional ha dado a una inflación persistente por arriba del 25 por ciento ha sido la de mandar a congelar los precios a punta de pistola y amenazarlos con la obligación de aceptar una sola tarjeta de crédito, oficial por supuesto, excluyendo a todas las demás. La respuesta que el Gobierno ha dado a la presión sobre el dólar informal, al que la mayoría recurre porque no hay manera de acceder a la cotización oficial y por derecha, fue la de endurecer todavía más el cepo: 20 por ciento a los paquetes turísticos que no lo tenían y del 15 al 20 a lo que ya sí lo tenía.La respuesta que el Gobierno ha dado al creciente déficit fiscal fue acelerar la emisión (que en 2012 llegó al 38 por ciento de la base monetaria) y aceitar los manotazos a las cajas de Anses y del Banco Central.La respuesta que el Gobierno ha dado al deterioro del déficit comercial fue prohibir las importaciones u obligar a compensar uno a uno.Cuando se le reclama que la Anses pague los 400 mil juicios que le iniciaron jubilados porque le calcularon mal los haberes o no se los ajustaron, retruca: son buitres. Todo eso vino después de que la propia Presidenta anunciara que llegó el tiempo de "la sintonía fina", propuesta con la que algunos se entusiasmaron pensando que, ahora sí, habría correcciones más sensatas. Con un plafón de votantes del 54 por ciento, era el momento de plantear un crecimiento genuino, no el impulsado por el laburante que se compra el LCD, la Play y la tablet, sino en la Pyme que arriesga, invierte, produce más y le da más trabajo a los laburantes.Pero nos volvemos a morder la cola.La "década ganada" hoy languidece en una encrucijada. El dólar en el mundo está débil, nuestra cosecha vale el doble que hace dos décadas y redujimos la deuda. Sin embargo, nos volvemos locos con el dólar blue, los sojeros son golpistas y el resto, buitres. No hay chance ya de pensar que alguna vez las recetas serán diferentes. La receta es, siempre, más de lo mismo.