Escenario complicado
El lunes comenzó otra etapa del canje de deuda y, parece increíble, pero de nuevo el mundo está en problemas.Leticia Tolosa.
El lunes comenzó la segunda etapa del canje de deuda todavía en default y, parece increíble, pero de nuevo el mundo está en problemas cuando Argentina intenta buscar financiamiento a tasas menores a un dígito.
Esto ya había sucedido dos veces: una, a fines de 2008 y, otra, al inicio de 2009. En esta oportunidad es probable que el canje no se vea afectado, pero la posibilidad de conseguir fondos frescos a la tasa pretendida será más difícil.
Los tenedores de bonos en default recibirán una oferta similar a la propuesta de 2005, sólo que cinco años más tarde. Esto, en términos de equivalente financiero, lógicamente es menos. Pero quien no se presente en esta oportunidad sólo tendrá una vía judicial de muy largo plazo y de bajas probabilidades de cobro.
Respecto al valor de la deuda, cuando se lanzó la oferta se hablaba de un resultado neto de 50 por cada 100 dólares de deuda original, tanto mayorista como minorista.
A este precio se llega sumando el valor de mercado de los bonos que se reciben en concepto del capital, más los nuevos títulos (Globales 2017) en concepto de rentas no cobradas, y las unidades vinculadas al PIB. A los tenedores minoristas no les darán bonos por rentas atrasadas sino que recibirán efectivo, una mejora respecto a los tenedores mayoristas. Si los precios de mercado de los bonos disminuyen, lógicamente esto representará un menor valor del canje.
Esta semana, por la crisis en Grecia (con efecto directo en toda Europa e indirecto en todo el mundo), los precios de casi todos los activos financieros tuvieron importantes caídas y los bonos no fueron la excepción. El Boden 2015 bajó ocho por ciento: su rendimiento está cerca de 14 por ciento, con duración de cuatro años. Esto conspira contra la intención del Gobierno de financiarse a tasas de un dígito.
Las acciones también fueron muy afectadas. En el primer cuatrimestre, los inversores le temían a la inflación y no querían nada parecido a liquidez ni renta fija (los rendimientos no compensaban la suba de precio). Este miedo ocurría tanto con los activos en pesos como en otras monedas. Pero, cuando aparecen amenazas de desconfianza y de incumplimiento, la liquidez vuelve a ser la reina y los inversores huyen de todos los activos sin preguntar cuál es el valor.
En estos momentos se escuchan tantas voces a favor como en contra de estar comprados o vendidos. Pero, lo cierto es que los activos en el mercado siguen teniendo valor y las correcciones bruscas siempre suelen ser oportunidades de compra, si uno está dispuesto a arriesgar su capital.

