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Entre el Perla Negra y la argentinidad al mástil

Como el Perla Negra en una de las ediciones de Piratas del Caribe, nuestra Fragata Libertad dio varias vueltas sobre su eje. Germán Negro.

06 de enero de 2013 a las 12:03 a. m.
Redacción La Voz
Entre el Perla Negra y la argentinidad al mástil

Como el Perla Negra en una de las ediciones de Piratas del Caribe , nuestra Fragata Libertad dio varias vueltas sobre su eje. Durante dos meses, el histórico barco escuela de la Armada argentina se hundió y emergió de manera recurrente, ensuciando o limpiando su cubierta según el periscopio con el que lo observaban. Tal vez sea el reflejo de un país que no existe o su exultante velamen represente la grandeza que vislumbraba la Argentina a comienzos del siglo 20, pero la Fragata siempre fue considerada un símbolo por muchos sectores de la población, incluso por quienes están lejos de comulgar con las cuestiones militares.Son miles los argentinos civiles que, en tiempos del servicio militar o "colimba", navegaron en ella para conocer los secretos del mar, aunque más de una vez tuvieran que fregar su cubierta. En cada poblado o barrio de una ciudad, siempre aparece un exconscripto que cuenta anécdotas de su viaje. Fueron esos momentos los que la acercaron a la gente común. No se trata de historias de aventuras marinas, sino de las cajas de cigarrillos de marcas desconocidas que compraban, las características que tenían los burdeles de puertos exóticos o los primeros pasacasetes que lograban adquirir en paraísos electrónicos como Panamá. En todos esos recuerdos, se envuelve el orgullo de haber viajado en la Fragata Libertad."Lo que el Perla Negra representa es la libertad…", dice justamente el insólito capitán Jack Sparrow en la primera película de Piratas …. Es parte de un libreto de ficción, pero en él se dan situaciones tan insólitas como las vividas por el navío argentino y su tripulación, después de ser retenidas en un puerto Ghana por un llamado "fondo buitre".Las idas y vueltas en torno a la Fragata no surgieron de un mar encrespado sino de oficinas en Buenos Aires, Río Gallegos o El Calafate, sedes alternas de un gobierno que no tenía claro dónde clavar el ancla. La primera reacción del Gobierno, mediante la Cancillería, fue abandonar el barco a su suerte para que los acreedores decidieran. Ante el malestar generalizado en el ámbito castrense y el rechazo de la gente que arrojaban los distintos sondeos de opinión, se decidió un rescate con recurso al Tribunal del Mar.Lo que primero se consideró como una ofrenda argentina hacia "los malvados", luego se tomó como una conquista victoriosa. Así, la Fragata fue navegando sobre un relato oficial que en ninguna cuestión logra acertar en la escotilla de la realidad.Arturo Pérez Reverte, periodista y escritor español, escribió hace algo más de una década La carta esférica , considerada una de las novelas sobre el mar más completas de la literatura universal. En su trama encajaría de manera perfecta la historia de un barco que fue de símbolo a chatarra en cuestión de horas, para luego emerger y recuperar su condición en medio de un relato fantástico.