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El desamor tiene cura

La nueva novela de Raquel Robles alude a esas noticias que nos cierran el estómago, nos desplazan de nuestro eje y nos complican la vida. A cambio, deja la certeza de que el amor cura el desamor. Rogelio Demarchi.

20 de enero de 2013 a las 12:03 a. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
El desamor tiene cura

Para una mujer que se precie de tal, cualquier cosa que la ayude a adelgazar es buena de por sí, ya que siempre tiene más de una buena razón a mano para justificar que no está lo suficientemente flaca… Al corazón de este razonamiento apunta Raquel Robles con su nueva novela desde el título mismo: La dieta de las malas noticias (Alfaguara, 2012). Porque las malas noticias tienden a angustiarnos y a cerrarnos el estómago, seamos flacos o gordos, seamos varones o mujeres. Las malas noticias nos hacen perder peso, pero también nos hacen perder el centro de nuestras vidas: nos sacan de nuestro eje, nos sacuden (cada una a su manera) mental, física, psíquica y emocionalmente; nos angustian y, en algunos casos, hasta nos pueden devastar. Paula tiene 35 años. Es psicopedagoga, creadora de una técnica para el abordaje interdisciplinario de bebés en situación de riesgo vital. Su trabajo busca vincular a la madre con su hijo en medio del temor que aflora tras el parto, al saber que la vida del recién nacido corre peligro.La mala noticia no es su trabajo ni se relaciona con él. El problema es que debe hacerse cargo de su madre, que tiene Alzheimer y ya no puede vivir sola. La mala noticia es que Paula huyó de la casa de sus padres cuando tenía 17 años, harta de la violencia familiar: habitualmente, padre y madre le pegaban a más de uno de los seis hijos que habían tenido, los humillaban de mil maneras y no se preocupaban por los moretones; más tarde, con el damnificado de turno, se ponían a inventar una buena mentira que los justificara. Paula se fugó apenas pudo y jamás volvió. A duras penas ha conservado alguna mínima relación con sus hermanos. De hecho, le cuesta entenderse con ellos. Mientras ella vota para internar a su madre en un geriátrico, los hermanos prefieren que cada uno la tenga en su respectiva casa dos meses. Obviamente, aquella traumática infancia la marcó a fuego. No sólo se pueden ver sus huellas en su profesión, sino también en su soltería, en sus dificultades para sostener una relación de pareja (tuvo un novio golpeador), en su omnipresente miedo al fracaso afectivo, o cuando siente que no sirve para nada y que no le puede gustar a nadie.Todo ello aflora por la forzada convivencia con su madre. Ante el permanente descontrol emocional, Paula encuentra la opción de colocar entre ambas una intermediaria: una joven que ha sido su paciente, madre primeriza de un bebé de apenas 32 semanas de gestación, que no tiene pareja ni familiares a la vista ni (literalmente) dónde caerse muerta, y es enfermera. En otras palabras: otra mujer-madre desamparada que intenta construir vínculos positivos con su hijo; dos habitantes más para su pequeña casa.Con esta historia contada en primera persona (por Paula), que se deja inscribir dentro de la chick lit (historias de mujeres jóvenes escritas por mujeres jóvenes), Robles demuestra que el amor es el único remedio capaz de curarnos del desamor.

La dieta de las malas noticias. (Alfaguara, 2012) La nueva novela de Raquel Robles alude a esas noticias que nos cierran el estómago, nos desplazan de nuestro eje y nos complican la vida. A cambio, deja la certeza de que el amor cura el desamor.