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¿Desacople?

El riesgo de una recaída en el mundo desarrollado volvió a acentuarse en las últimas semanas. Federico Furiase.

21 de agosto de 2011 a las 12:02 a. m.
Federico Furiase (Analista de Estudio Bein & Asociados)
¿Desacople?

El riesgo de una recaída en el mundo desarrollado volvió a acentuarse en las últimas semanas en medio de una brusca corrección en los precios de los activos financieros y una sucesión de datos magros sobre el ritmo de recuperación de la actividad y el empleo. Incluso Alemania, que hasta ahora venía recuperándose a tasas altas, beneficiada por el influjo de capitales que salían de la periferia, y una demanda creciente de Asia, se estancó en el segundo semestre, acentuando la caída de los mercados. Y si bien la política monetaria en Estados Unidos volvió a salir al rescate al asegurar tasas bajas hasta mediados de 2013 –algo inédito para un banco central–, no son evidentes cuáles van a ser los mecanismos de transmisión de la economía real en un contexto que como venimos describiendo se caracteriza por familias reduciendo su nivel de deuda, un sector público que pasó a ser contractivo, y una pérdida de valor de los patrimonios de las familias con mercados que retrotrajeron a la mitad el efecto riqueza que había generado el anuncio del QE2 (segundo programa de expansión cuantitativa de la FED) de agosto pasado. Sumado a esto, una Europa en donde la demora de la política para acotar los problemas derivados de una periferia europea endeudada y a la que el mercado le bajó el pulgar, acelera el impacto sobre los bancos. Mientras esto ocurre, en medio de una volatilidad que asusta, la pregunta desde este lugar del planeta vuelve a centrarse en la capacidad de Argentina en particular y de los países emergentes en general para limitar el impacto sobre sus economías. El famoso desacople del cual se habló desde que implosionó la crisis subprime en julio de 2007, apuntalado en precios de materias primas que siguieron de largo, y que tuvo un impasse inmediatamente después de la quiebra de Lehman Brothers entre septiembre de 2008 y de 2009, cuando el desplome del comercio mundial terminó por impactar también sobre los precios de las commodities en medio del vuelo hacia la "calidad"Así, tras la primera fase de la crisis financiera global del 2008/9, el mundo ha crecido a dos velocidades, con economías desarrolladas recuperándose a paso lento (en torno al dos por ciento anual) y países emergentes que –recuperación rápida mediante (seis por ciento anual)–, explicaron el 70 por ciento del crecimiento económico global. Y mientras hoy en el mundo desarrollado se debate el riesgo de double dip y el reparto de los costos post burbuja financiera e inmobiliaria de la década pasada, en los emergentes, el interrogante pasa por si hay o no desacople de una eventual recesión del mundo desarrollado.En principio, en un mundo donde la Reserva Federal de Estados Unidos inyectará la liquidez necesaria para evitar un escenario de disrupción financiera y convalidar la trayectoria de tasas bajas y dólar débil, los precios de las commodities deberían sostenerse elevadas. Sin embargo, como ha quedado demostrado, esta tendencia no está exenta de una enorme volatilidad, que se verifica con mayor fuerza en aquellos asociados al ciclo económico (metales no preciosos y petróleo), mientras los precios de los alimentos resisten mejor, y los de los metales preciosos vuelan a partir de una demanda creciente que los utiliza como refugio. No es necesariamente un mal escenario para Argentina, que además parte de muy bajos niveles de deuda pública y privada. Será determinante para convalidar este escenario, que los intentos de la política monetaria en China que apunta a moderar el ritmo de crecimiento a tasas del ocho por ciento y llevar nuevamente la inflación por debajo del cinco por ciento, no trastabille y termine generando un freno mayor.