Cumbre del Mercosur, sin novedades y la crisis de fondo
En el contexto actual queda poco espacio para que se produzcan avances significativos en los ejes centrales del Mercosur, más considerando los reclamos de los países menores por el endurecimiento de la política comercial de Argentina y Brasil. Dante Sica.
En un contexto internacional con dificultades de crecimiento para una parte importante del mundo desarrollado, y donde aún no está claro el impacto que habrá sobre el mundo emergente, el Mercosur está frente a una nueva cumbre de Presidentes, donde Uruguay le traslada la presidencia del bloque a la Argentina, que la ejercerá durante los primeros seis meses de 2012. Habitualmente, las cumbres son el escenario donde se realizan los anuncios y las decisiones que tienen mayor trascendencia para el futuro del Mercosur, pero en esta oportunidad no se esperan novedades trascendentales, y la expectativa está puesta más en los factores exógenos que en los temas que hacen a la consolidación de la Unión Aduanera.Los países de la región se reunieron en el momento en que arreciaban las malas noticias sobre el mundo. Y de las conversaciones, que se dieron en el marco de la Unasur y más recientemente derivaron en la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), no han surgido hasta el momento medidas concretas, debido a que no se pudieron superar las diferencias, sobre todo la visión divergente que tienen los países del atlántico y los del pacífico.De vuelta al Mercosur, entre los temas que están en la agenda de la cumbre, el que mayor probabilidad tiene de aprobación es la elevación unilateral y transitoria del arancel para un conjunto de productos sensibles, que tiene el objetivo de proteger el mercado del bloque de las exportaciones de países extrazona.También debería implementarse a partir del 1° de enero de 2012 la primera etapa de la eliminación de la doble tributación arancelaria, que incluye a todos los productos que circulan dentro del bloque sin transformación. Pero aún resta resolver diferencias en término de valoración aduanera, así como detalles para que el mecanismo de distribución de la renta aduanera pueda funcionar plenamente.El resto de los temas tienen menor probabilidad de ver la luz, como los del Programa de Consolidación de la Unión Aduanera, los proyectos de integración productiva, la incorporación de Venezuela como miembro pleno al Mercosur y la firma del TLC con Palestina, para no hablar de las reuniones con la Unión Europea, en la que no se están tocando los temas centrales de las negociaciones. Más allá de lo institucional, la realidad marca que los temas más relevantes para la Argentina tendrían un tratamiento de índole bilateral, que se relaciona con la restricción externa que está enfrentando el país y que jugará un rol central de cara al futuro. Para el próximo año se buscará utilizar todos los instrumentos disponibles para asegurar el sostenimiento del superávit comercial, que es hasta el momento la única variable de ingreso de divisas que permite compensar la salida de capital y sostener el nivel de reservas.En esta política un objetivo central es reducir el desequilibrio con Brasil, el más importante socio de la Argentina, y que superaría en 2011 el récord de 4.700 millones de dólares de 2008, con el agravante de que el déficit está concentrado en el comercio de productos industriales. Esta demanda formó parte de la cumbre que tuvo lugar a principios de diciembre en Caracas entre Cristina Fernández y Dilma Rousseff, y que derivó en la conformación del Mecanismo de Integración Productiva, que aún no está claramente definido, pero que involucraría diferentes temas en discusión, como la integración productiva de sectores sensibles, las compras públicas y el aumento del AEC para productos puntuales. Parece claro que a nivel bilateral hay acuerdo respecto de la necesidad de protegerse frente al flujo de importaciones extrazona, más en un contexto de debilidad del crecimiento mundial, pero las asimetrías industriales intra-Mercosur impulsan a la Argentina a buscar mecanismos de administración para que haya una efectiva sustitución de importaciones industriales y no un simple cambio de productos asiáticos por productos brasileños. De esta forma, los recientes cambios de organigrama en el sector público, posteriores a la reelección de Cristina Fernández, y que implicaron la ampliación del área de influencia del secretario Guillermo Moreno, parecen indicar que la política de restricción de importaciones se mantendrá y aún se intensificará, incluyendo a los bienes originarios del Mercosur.En este marco, queda poco espacio para que se produzcan avances de significación en los temas del Mercosur, más considerando los reclamos de las economías menores respecto al endurecimiento de la política comercial tanto en Argentina como en Brasil. Por lo tanto, es esperable que a futuro los temas comerciales concentren su tratamiento en el ámbito bilateral, y se requerirá de una amplia voluntad de integración para evitar nuevas situaciones conflictivas que empañen la alianza estratégica entre ambos países.

