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Brasil y lluvias en el radar

Córdoba tiene buenas perspectivas por donde se mire: granos, autos y construcción, pero los dos primeros sectores están sujetos a fenómenos que no dominan. Juan Turello.

19 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Brasil y lluvias en el radar

Los dos sectores miran a lo lejos, aunque sus necesidades son distintas. El agro y la industria enfrentan desafíos que no están en sus manos resolver, más allá de que el Gobierno de Cristina Kirchner poco haga por mejorar el clima de negocios en la Argentina, cuando el tren vuelve a pasar por las oportunidades que ofrece el frente externo. El campo necesita básicamente, agua –que llueva, en definitiva– para que la próxima campaña alcance los 95 millones de toneladas, como prevén los equipos técnicos de la Mesa de Enlace. Córdoba podría aportar un tercio de ese total, aunque La Niña –una estación seca, que se prolongaría hasta febrero sin grandes cambios, según los pronósticos meteorológicos– podría reducir en forma sensible los rindes, especialmente en la zona centro y norte de la provincia, mientras que el sudeste tendría un pronóstico más aliviado. Los productores cordobeses destinarán este año más de 17 mil millones de pesos en maquinarias, semillas, herramientas y en toda la actividad que implica sembrar, mantener el desarrollo de las plantas, cosechar y vender, según los cálculos ruralistas. Para tener una idea, ese monto equivale a casi seis autopistas entre Córdoba y Rosario. La actual tardó 40 años en finalizarse y se inaugurará oficialmente el 20 de diciembre próximo.El informe de la Mesa de Enlace tiene, además, todo un contenido político: es un mensaje al Gobierno de que el sector destinará solo este año casi 18 mil millones de dólares para movilizar la riqueza argentina, con fuerte impacto en las comunidades del interior y en las ciudades, por las demandas a la industria metalmecánica y de la construcción (inversión de utilidades). Córdoba produjo en el ciclo anterior 22,3 millones de toneladas, que implicaron un ingreso bruto para los productores de 6.600 millones de dólares. El Estado nacional se llevó alrededor de 7.800 millones de pesos sólo en derechos de exportación (retenciones). "Tudo bem". La industria creció 11,8 por ciento hasta julio último, aunque la realidad por sectores es muy dispar. La rama automotriz y el sector siderúrgico se llevan la mejor performance : explican dos tercios del incremento en la producción, según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA). Por contraste, el rubro alimentos y bebidas aún registra una caída de 1,4 por ciento en relación a los siete primeros meses de 2009, de acuerdo con el índice de la consultora Orlando Ferreres. Hasta agosto, se habían ensamblado 437.149 vehículos en Argentina, con una perspectiva de cerrar el año en 700 mil unidades, lo que supondría un récord, ya que en 2008 (hasta ahora el mejor año sectorial) se produjeron 597.086 vehículos. Córdoba volvió a recuperar protagonismo, ya que en ocho meses ensambló 115.148 vehículos (Fiat, 60.274; Iveco, 3.152; y Renault, 51.722), que equivale a 26,3 por ciento del total. Tanto Fiat como Renault tienen planes para nuevos modelos. La mayor cantidad de horas trabajadas en las terminales –incluida la planta de Volkswagen (cajas de cambio)– se trasladan a la metalmecánica. Pero la clave estará en Brasil, adonde se destina 86 por ciento de lo que se produce. El casi seguro triunfo en la elección presidencial de Dilma Rousseff dentro de dos semanas, es una buena noticia para la industria argentina, aunque se mantendrán las presiones de los paulistas para una devaluación del real. Pese a la apreciación de la moneda brasileña respecto al dólar, las importaciones desde ese país crecieron 56,8 por ciento hasta julio, mientras que nuestras exportaciones lo hicieron 35,3 por ciento, según el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Algunos analistas no creen que Rousseff vaya a mantener la apreciación del real –pese a la lluvia de dólares que soporta Brasil–, y hablan de una corrección. Aun así, la integración de la industria automotriz de ambos países augura que mientras haya expansión, el intercambio se mantendrá con fuerza. Buena noticia para Córdoba, que coloca ahí el 65 de las exportaciones industriales. La construcción también les dibuja una sonrisa en el rostro a los desarrollistas cordobeses. La ciudad tiene el mayor crecimiento relativo en relación a otros 40 municipios del país: hay un metro cuadrado de permiso de construcción cada dos habitantes en Córdoba, por encima incluso de la Capital Federal, revela Guillermo Acosta (IIE). Los metros permisados crecen 11 por ciento en el primer semestre. Los shopping cordobeses, por último, admiten una mejora real de 20 por ciento en las ventas sobre 2009, según afirma José Roteda (Nuevocentro). ¿De qué preocuparse? Si el consumo tracciona casi la mitad de la mayor actividad económica –creció 9,4 por ciento en el primer semestre–, ¿de qué hay que preocuparse para el año próximo? Primero, es un período electoral, con una reñida elección presidencial de por medio, que siempre genera incertidumbre y una baja en el ritmo de la actividad. Pero el principal condicionante será sin dudas la inflación, aunque este fenómeno que "al principio se parece a un anabólico, pero luego termina por consumir el bolsillo", advierte Jorge Berensztein. El director de Poliarquía admite que el fenómeno apenas está en el tercer lugar de las preocupaciones de los argentinos. Sin embargo, ya está empezando a mostrar sus dientes en los empobrecidos cinturones que rodean a las grandes ciudades. Por caso, en el conurbano bonaerense se vende el azúcar en paquetes de hasta 200 gramos. El presupuesto elaborado para 2011 prevé una suba de precios de 8,9 por ciento, un tercio de la que estiman los cálculos privados. Para la gestión de Cristina Kirchner, esa pelea no es prioritaria.