Brasil: hacia un escenario de tasas menos altas
En Brasil parece haber llegado el momento de mutar de tasas de interés muy positivas hacia un escenario de tasas menos altas, comparadas con la inflación. Marina Dal Poggetto.
La semana pasada, el Banco Central de Brasil aceleró el ritmo de recorte de la tasa de interés de referencia. Esta vez, la baja alcanzó a 75 puntos básicos (a 9,75 por ciento) y acumula una caída de 275 puntos desde agosto del año pasado cuando se hizo evidente el freno a la actividad inducido tanto por la propia política monetaria como por el reflujo de capitales originado en los eventos en Europa. Además, el Ministro de Economía dio un discurso en el que puso un límite explícito a la flotación del real y dio a entender que la política apuntaría en los próximos meses a un escenario de tasas más bajas, intentando sostener una moneda menos apreciada que la que vimos hasta ahora. Inmediatamente después del movimiento de tasas el real volvió a un entorno de 1,8 reales por dólar desde el 1,7 anterior.Es que, a diferencia de 2010, cuando el objetivo de limitar la apreciación de la moneda entraba en conflicto con el de estabilidad de precios en una economía recalentada por el gasto preelectoral, la dinámica actual de desaceleración de la inflación (que pasó de un pico de 7,5 por ciento al 5,5 actual) aumenta el margen de maniobra de la política cambiaria para satisfacer las necesidades de una industria que sigue corrigiendo a la baja. Parecería haber llegado el momento donde la política empieza a mutar de un escenario de tasas de interés muy positivas (casi el doble que la inflación) hacia un escenario de tasas menos altas (aún cuatro puntos por encima de la inflación); más pro industria y menos sesgado al sector financiero. Pero este giro va a ser gradual. La presidenta Dilma Rousseff fue rotunda cuando, en medio de reclamos de los industriales brasileños por más medidas contra el freno a las importaciones -a la argentina-, mencionó que el argentino con una inflación en torno al 20 % "no es el modelo a seguir". Después de todo, la actividad brasileña empieza a arrancar, de a poquito, en sintonía con el aumento del consumo privado de servicios y a contramano de la caída de la industria en una economía que, lejos de crecer a un ritmo de 7,5% (como en 2010), se estabilizaría en un promedio de tres o cuatro por ciento, más cercano al potencial. Si bien esto no es la panacea para una economía argentina que mantiene una inflación en dólares arriba del 10 por ciento y que exporta el 25 por ciento de los productos industriales a Brasil, es preferible a un escenario de estancamiento crónico de la industria brasileña con un real más apreciado.

