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Agua que no has de beber, igual modela

Técnicamente se estudia el mecanismo para bajar el consumo de agua, pero la concientización es esencial. Ángel Enrique Neder.

06 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Ángel Enrique Neder
Agua que no has de beber, igual modela

La problemática de la escasez del agua en la provincia de Córdoba debido a las características propias de una región semiárida como así también a la existencia de otros factores tales como escenarios hidrológicos severo-secos, contaminación en napas, ríos y embalses, consumos desmedidos y existencia de regímenes tarifarios que los promueven, constituyen un desafío en la búsqueda de soluciones a tan restrictiva situación. Analizando en particular las formas de tarifar los servicios de distribución de agua potable, se sabe que las dos más tradicionales son la de un esquema catastral y la de un esquema volumétrico o medido. En un trabajo realizado en el Centro de Transferencia "Economía de la Regulación" de la UNC analizamos los beneficios mayores que implicaba tener un régimen tarifario volumétrico. Particularmente, lo hacíamos en el sentido de pasar de uno catastral a uno medido. A dicha evaluación la efectuamos tanto desde un punto de vista económico (considerando como erogaciones la instalación de medidores y costos operativos asociados y como ingresos el ahorro de costos debido a la racionalización en el uso del recurso), como también desde un punto de vista social (incluyendo externalidades). Cómo hacerlo. Para llevar a cabo tal evaluación, se determinaba el porcentaje necesario de reducción del consumo (que en el estudio particular resultó en un 19 por ciento) para que con el ahorro de costos se generaran los suficientes ingresos como para financiar el plan de instalación de medidores, los costos operativos y otorgar una rentabilidad apropiada a la prestadora del servicio, sin necesidad de nuevos aportes pecuniarios por parte de los usuarios. Su único aporte sería un comportamiento de uso racional del recurso. Por supuesto, cada localidad que no disponga de este sistema, tendría sus particulares porcentajes de reducción del consumo necesarios. Inclusive, estos resultados se potenciarían si se incorporaran ciertos costos sociales como serían el agotamiento del recurso debido al derroche o el pago de una tarifa de agua en bloque. Y de esto saben mucho algunos intendentes de localidades de nuestra provincia. Pero más allá de todos los estudios académicos que podamos hacer, es necesaria la concientización de que se trata de recursos escasos, que cuesta mucho renovar y que si no asumimos comportamientos solidarios, los costos se multiplican. Y vivir con poca agua es muy "incómodo".

*Doctor en Economía