2011: a tres velocidades
El viento de cola de un mundo desarrollado de “tasa cero”, hiperliquidez y riesgo sistémico acotado seguirá filtrándose hacia las economías emergentes. Fernando Furiase.
Las proyecciones del FMI para el año 2011 muestran un mundo creciendo a tres velocidades. Las economías centrales (65 por ciento del Producto Bruto Interno –PBI– mundial) exhibirían una trayectoria de crecimiento moderado (2,2 por ciento) en un contexto de déficit fiscales incómodos (por encima del 10 por ciento del PBI) pero que se pueden financiar a "tasa cero" en un mundo híper líquido. Esta recuperación moderada en las economías desarrolladas, es consistente con un escenario de alto endeudamiento de las familias (en Estados Unidos e Inglaterra) y del sector público (en Alemania, Japón, Francia) y una política monetaria que, sin la herramienta fiscal, logra sortear el escenario de recaída.Por su parte, la zona de los denominados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) conforman el "grupo de la muerte" (10 por ciento del PBI mundial) de la geografía del crecimiento global. Están inmersos en una situación de déficit fiscales muy altos, con problemas evidentes para financiarlos en el mercado. Sin la herramienta cambiaria y con la ayuda financiera condicionada al ajuste fiscal, se enfrentan, en el mejor de los casos, a un escenario de estancamiento, aunque, evidentemente, con diferentes matices según la estructura de cada economía. Por último, las economías emergentes (25 por ciento del PBI mundial) lideradas por el grupo de los BRICs (Brasil, Rusia, India y China), en conjunto con el resto de los países asiáticos, constituyen el motor del crecimiento mundial. El viento de cola de un mundo desarrollado de "tasa cero", hiperliquidez y riesgo sistémico acotado, seguirá filtrándose hacia estas economías vía el canal comercial (altos precios de las commodities) y a través del canal financiero (acceso a fuentes de financiamiento a tasas bajas), configurando un escenario de alto crecimiento (6,4 por ciento) que se prolongaría más allá del año próximo. Esta divergencia de velocidades de crecimiento entre los países desarrollados (al 2,2 por ciento) y economías en desarrollo (al 6,4 por ciento) permite un avance a la convergencia del PBI per cápita de las distintas economías, claro que con una brecha enorme.Como siempre, este escenario base no está exento del riesgo de que la expansión monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) sea menor a la que espera el mercado. O que el impacto sobre la economía genere un retiro de los estímulos monetarios prematuro que pinche la burbuja de los mercados y corte el viento de cola que impulsa a los emergentes.

