Vecinos denuncian olores y temen por el agua
En Chacra de la Merced aseguran que el río Suquía desprende olores cloacales, y temen por el agua potable.
Este diario recorrió ayer por la tarde las riberas del Suquía aguas abajo de la planta cloacal de Bajo Grande, en el extremo este de la ciudad de Córdoba.
Se puede apreciar que se multiplicaron los asentamientos de personas en sectores adyacentes al río. Además, las aguas siguen presentando turbiedad y desprenden un fuerte olor cloacal.
No hay cartelería que advierta sobre el peligro del agua contaminada, y tampoco se pudo apreciar la presencia de controles para evitar que las personas se acerquen al río.
“Todos los días notamos que se largan al río líquidos, y que los olores son distintos”, comentó Delia Weht, vecina de Chacra de la Merced.
La planta de Bajo Grande se construyó en 1987, con una capacidad de tratamiento de cinco mil metros cúbicos por hora. En 1998 ya se encontraba al límite, y fue sobrepasada en sus posibilidades de procesamiento.
En 2006 se comenzó a construir una ampliación, que permitiría tratar 10 mil metros cúbicos por hora y que debía finalizarse para mediados de 2009. Sin embargo, recién se terminó de construir y se puso en funcionamiento en el primer trimestre de 2011.
Pese a las inversiones, el río Suquía sigue recibiendo efluentes con altos grados de contaminación.
Tampoco se pusieron en marcha medidas que protejan a la población de las aguas contaminadas con bacterias fecales.
“Nunca se hizo nada, esto está cada vez peor. Nadie viene a preguntarnos cómo estamos, y sabemos que hay problemas de salud sobre todo en los chicos”, comentó Delia.
Para peor, el agua que recibe Chacra de la Merced baja desde una perforación de Villa La Merced, a través de un caño que corre junto a un vertido cloacal.
Esos líquidos proceden de una planta de tratamiento desbordada ubicada en el barrio Ciudad de mi Esperanza.
“Nosotros no sabemos si esos líquidos no están contaminando el agua que viene por los caños”, dijo la mujer.

