“El mundo termina en la ecología o en la nada”
El polémico ecoempresario critica el capitalismo, la democracia y la tecnología. Compra campos para crear áreas protegidas.
Tompkins era un exitoso empresario estadounidense (había creado las firmas de ropa The North Face y Esprit) que decidió vender todo. Con ese dinero hace filantropía ambiental.
Saltó a la fama tras comprar miles de hectáreas en los Esteros del Iberá, Corrientes. Fue acusado de acaparar las reservas hídricas de esta parte del mundo, que eligió como su hogar desde hace 15 años.
Luis D’Elía, tenaza en manos, supo cortar uno de sus alambrados cuando era funcionario del Gobierno nacional.
Según Tompkins, su objetivo siempre fue comprar esas tierras para donarlas al Estado con la condición de que se cree un parque nacional (ver "El gringo que compra...").
Ayer dio una charla en Córdoba invitado por la Fundación Ecoturismo Argentina y el Foro Ambiental Córdoba. Antes, habló con La Voz del Interior.
–¿Piensa comprar más tierras en Argentina?
–No. Estamos con el presupuesto al límite. Empezamos este proyecto hace 15 años. Si toma 25 años, habrá que esperar, aunque no quiero esperar tanto tiempo.
–¿Nunca quiso comprar tierras en Córdoba?
–No, pero sé que Mar Chiquita puede ser candidata a parque nacional. No sé si Córdoba y la Nación tienen interés. Córdoba tiene muy pocos parques nacionales, apenas uno, que no es un gran imán para el turismo. Como conservacionista, me gusta la idea de crear áreas protegidas para equilibrar el desarrollo económico con la conservación. Además, en todos los sitios donde se creó un parque nacional, los predios vecinos se revalorizaron.
–¿Crear muchas áreas protegidas donde no hay actividad productiva no conspira con la necesidad actual de alimentar cada año a más personas?
–La idea de crecer por siempre es una receta para el desastre. Hay que enfrentar esa idea. La ciencia está diciéndonos que ya estamos pasando la capacidad de carga de la Tierra. Necesitamos una Tierra y media para satisfacer las necesidades de todos. Si ya estamos sobredesarrollados, ¿para qué seguir creciendo?
–¿Cómo se revierte esta situación?
–La crisis de la biodiversidad es la madre de todas las crisis. Todos nos preguntamos cómo la vamos a frenar. Primero debemos entender la profundidad de esta crisis. No ocultarla detrás del crecimiento del mercado porque en términos de energía y recursos estamos sobrepasados. Y la tecnología no va a rescatarnos. Se piensa que se va a inventar algo que nos va a sacar de esta crisis. Es sólo un sueño tonto.
–¿Los líderes del mundo están debatiendo esto?
–No. Tenemos un sistema político que no permite pensar a largo plazo. Es cortoplacista por definición. Es su talón de Aquiles. Así nunca se va a debatir esta crisis ecosocial.
–Ese sistema político es la democracia. Muchos pueden pensar que la alternativa es similar a una dictadura.
–Hay una imaginación limitada que sólo permite pensar en dictadura o democracia. Hay que pensar en otras alternativas. Nuestra economía, cultura y nuestra vida dependen de un ambiente sano. Hay que tratar de tener una sociedad justa, pero al final del día, sino tenemos nuestra ecoesfera en buenas condiciones, no hay derechos humanos ni justicia social en un planeta muerto. El mundo termina en la ecología o en la nada.
Crítica a la tecnología
–Algunos defensores del ambiente no predican con el ejemplo y tienen un vida incompatible con el cuidado de la tierra. Usted viaja en avión y utiliza mucho la tecnología, dos actividades poco sustentables.
–Es relativo. Con mi mujer hemos reducido nuestra huella ecológica, pero no pretendo vivir como una monja. Para hacer nuestra actividad como conservacionistas elegimos usar aviones e Internet. Internet es un arma de destrucción masiva, porque está acelerando todo. Se traduce en menos bosques, menos biomasa en los océanos y más contaminación en el aire, agua y suelo. Soy consciente de esto, pero es la única forma de comunicarme con otros ambientalistas y cumplir con mi actividad de conservación.
–¿Por qué está en contra de la tecnología si le es útil?
–Esta megatecnología tiene que cambiar porque es el motor que está empujando la crisis ambiental. Puedo retirarme a una cueva y vivir en forma austera, pero eso significa que voy a salir del círculo del activismo que pretende cambiar eso. No me gusta, pero estoy obligado. Fui amigo de Steve Jobs y siempre me peleé con él porque pensaba que sus inventos iban a salvar el mundo. Era su utopía. Yo le decía que lo que él inventa está destruyendo el mundo. Se va a cometer el mismo error que antes. Se quiere solucionar con tecnología un problema que generó la tecnología anterior. En tecnología incluyo el capitalismo –una tecnología económica– y la democracia –una tecnología para gobernar.
–¿Cuál es la opción que deben tomar si la tecnología no asegura la supervivencia?
–No quiero contestar eso. Estamos saltando a la solución antes de entender el problema. Mejor es detenerse a estudiar en profundidad lo que estamos enfrentando. Es la peor extinción que ha padecido el planeta. No estamos capacitados todavía para responder qué tenemos que hacer. Es muy complicado.

