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El caos climático trae más enfermedades

Una investigación advierte sobre los problemas debidos al incremento de la temperatura y de la alteración del régimen de lluvias.

30 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Renato Grandelle (*) O´Globo
El caos climático trae más enfermedades
Crecientes. Aumentarán los problemas que trae el agua.

Además de aumentar la temperatura, el cambio climático pondrá a prueba la salud de la población. Las olas de calor en América latina pueden incrementar la mortalidad de las personas de mayor edad en las próximas décadas.

Las precipitaciones pueden multiplicar la incidencia de las enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria y la leishmaniasis, incluso en ciudades donde estas ya habían sido erradicadas.

El dengue, problema común en los meses más calientes, puede llegar a registrarse durante todo el año. Por otro lado, los lugares sin lluvias podrían verse afectados por una preocupante cantidad de enfermedades respiratorias y de asma.

El aviso proviene de la Red de Investigaciones sobre el Cambio Climático Urbano, un organismo internacional cuya sede latinoamericana está en Río de Janeiro, Brasil.

Los datos son parte de un informe que se hará público en diciembre durante la Conferencia del Clima en París.

La Red estudió cómo el cambio climático puede alterar el escenario de 100 ciudades del mundo. Su diagnóstico indica que la temperatura global podría subir entre 1 y 4 grados Celsius. En cuanto al índice de precipitaciones, variará radicalmente, aumentando hasta 25 por ciento o decreciendo hasta 20 por ciento, según la ciudad.

Un ejemplo

Una de las 14 ciudades latinoamericanas ya estudiadas por los investigadores, Río de Janeiro, podrá registrar una aumento de su temperatura media de 3,4 grados en los próximos 65 años. En 2080 el nivel del mar subirá entre 37 y 82 centímetros. La variación de las precipitaciones seguirá sometida a importantes dudas, pudiendo decrecer un 4 por ciento o aumentar un 6 por ciento.

“Es demasiado tarde para eliminar completamente los efectos del cambio climático. Lo que podemos hacer es disminuir su magnitud –considera la estadounidense Cynthia Rosenzweig, una de las directoras globales de la Red–; todas las ciudades se encuentran en estado crítico, cada una a su manera. La intensidad de las olas de calor es uno de los principales problemas, especialmente cuando se consideran sus efectos en el cuerpo de las personas de mayor edad, más vulnerables”.

José Marengo, investigador del Centro Nacional de Seguimiento y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden), admite que el Gobierno de Brasil necesita invertir en un programa de seguimiento del estrés térmico.

De acuerdo con el especialista, se creía que, al ser Brasil un país tropical, sus más grandes desastres estarían relacionados con el exceso o escasez de lluvia, y no con prolongados períodos de temperaturas por encima de la media.

Desafíos

Otro desafío para las autoridades será el rebrote de enfermedades en regiones en que ya estaban extintas.

“La malaria, que es común en la Amazonia, puede volver a las ciudades de la región centro-sur del país”, ejemplifica Marengo. Y agrega que los gobiernos “necesitan invertir en control sanitario para limitar ese desplazamiento. Incluso las enfermedades conocidas por la población urbana pueden intensificarse. Las inundaciones y el aumento de la temperatura serán favorables a la propagación de la leishmaniasis, una enfermedad hoy está restringida a las regiones más pobres, y harán del insecto Aedes aegypti uno de los personajes más conocidos en las ciudades.

Sérgio Besserman, presidente del Instituto Pereira Passos, que trata de la planificación urbana en Río de Janeiro, ya nota el aumento en la presencia del ‘Aedes’. “Antes solamente lo veíamos entre noviembre y marzo. Ahora, el insecto se hace presente entre septiembre y abril. Dentro de poco tiempo podremos encontrarlo durante todo el año, porque las temperaturas serán favorables a su proliferación hasta en el invierno”, estima el economista.

“Tenemos por delante la conjugación de un mega-fenómeno como El Niño con la previsión del verano más caliente de la historia. El verano será totalmente imprevisible y sin precedentes”, advierte.

Inevitables

Las ciudades no podrán evitar totalmente los fenómenos climáticos extremos. Por eso, Martha Barata, investigadora en el Instituto Oswaldo Cruz y coordinadora del Núcleo de la Red en América latina, considera que el riesgo latente o los daños de los desastres pueden llevar a enfermedades como la depresión y el estrés. Estas patologías tienen un impacto directo en la economía, ya que disminuyen el número de horas de trabajo. “Necesitamos políticas públicas centradas en la reducción del impacto del clima en la población”, dice.

Más vulnerables

Enfermedades respiratorias. Los lugares sin lluvias podrían verse afectados por una preocupante cantidad de enfermedades respiratorias y de asma. Esto es cada vez más visible en grandes centros urbanos, en épocas en las que antes no solían darse, y puede afectar tanto a los niños como a las personas de mayor edad.

El mosquito peligroso. Las inundaciones y el aumento de la temperatura serán favorables a la propagación de la leishmaniasis, una enfermedad hoy restringida a las regiones más pobres, y harán del insecto Aedes aegypti uno de los personajes más conocidos en las ciudades. También podría extenderse la malaria a nuevas zonas.

Estrés. El informe latinoamericano considera que el riesgo latente o los daños de los desastres pueden llevar al aumento entre la población de enfermedades como la depresión y el estrés. Estas patologías tienen un impacto directo en la economía, ya que disminuyen el número de horas de trabajo y la consecuente productividad.

(*) La Voz del Interior reproduce este artículo de Le Monde como parte de la red Climate Publishers Network, conformada por 26 diarios del mundo que generan contenidos sobre cambio climático. Traducción: Helena Palha (VoxEurop).