Pureza Natural
En un solo nivel. Enmarcada en un natural paisaje serrano, potenciado por abundante flora autóctona, se resuelve –con materiales puros– una casa moderna y funcional.
Ante un predio poblado por vegetación autóctona de gran porte –como algarrobos y espinillos– y también menos vistosos –siempre verdes y olmos– se decide preservar las especies añejas, para liberar el terreno y construir una vivienda familiar. Sobre aproximadamente 2,50 metros de desnivel, este - oeste, y proporciones rectangulares de 20 por 40 metros, se logran excelentes orientaciones en el espacio construido.
Ejes básicos. Condicionados por su planificación familiar, sus propietarios –un matrimonio joven– piden que la obra se lleve a cabo en etapas. Por consiguiente, se resuelven estancias sociales amplias, con mayor contención en las áreas de descanso. Un viejo algarrobo de grandes dimensiones protagoniza el ingreso al lote, ofreciendo frescura y cobijo, que a su vez se incorpora al interior por medio de sus extensas visuales.
Dos ejes perpendiculares, este - oeste y otro norte - sur, ordenan la idea preliminar. Con el primero, se ubica la casa a modo de tira aislada, donde los bordes del lote quedan liberados y las actividades, las sociales y las privadas, se desarrollan a modo de secuencia, quedando las últimas más resguardadas. El eje norte -sur se genera a través de un plano por el que se accede, se atraviesa el estar y se mira al jardín.
El techo enfatiza la horizontalidad de la vivienda, de morfología blanca y pura, que contrasta con la verticalidad de la arboleda existente. La expresión de lo simple. Todo se resuelve en un solo nivel, en tanto que la topografía se expresa a través de un escalonado, que da la sensación de encastre en el terreno y continúa la pendiente natural.
Aislado a la unidad central, se encuentra el asador, que cierra las visuales y ofrece privacidad al patio, a la vez que delimita el área del estacionamiento.
La obra se desarrolla con poca variedad de materiales, sin que ello resigne estética.

