El museo como agente de cambio
Mónica Risnicoff de Gorgas es directora del Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia. Promueve una nueva modalidad de relación entre la institución y la comunidad.
–En los últimos años se produce un cambio en la relación entre el museo y la comunidad. Se dice que el museo es agente de cambio. ¿Cómo definiría este concepto? –Te diría que los museos nacen como "agentes de cambio", es decir como organizaciones que tienen una fuerte influencia en el devenir histórico. Me explico: desde sus inicios los museos fueron instituciones que ocuparon espacios de poder destinados a afirmar los valores de las naciones europeas en formación y esa idea se traslada a las sociedades coloniales y poscoloniales de los otros continentes. Creo que el cambio es el producto de un aporte que ha hecho la museología latinoamericana al mundo de los museos. Esto tiene estrecha relación con los cambios en los hábitos culturales. Hoy el visitante pregunta, interroga, cuestiona. Es cada vez más habitual en la política del museo favorecer intercambios e interacciones. Desde la práctica cotidiana durante más de 20 años en el museo de Alta Gracia puedo afirmar que cuando se proponen acciones que desafían la sensibilidad y el intelecto de los visitantes, la respuesta supera las expectativas. Este vale para las más variadas extracciones sociales. –Ahora se está promoviendo que el museo sea un sitio de encuentro intercultural. Ustedes desde Alta Gracia empezaron a visibilizar el legado de los negros esclavizados, por ejemplo… –Estoy convencida de que debemos reconocer que los museos, que aducen ser los lugares de la memoria por excelencia, han omitido hasta tiempos recientes tratar muchos temas que plantean interrogantes sobre la condición humana. El tema de los negros esclavizados es tema de debate en encuentros de especialistas, pero no está presente en las exhibiciones permanentes. Y esa situación no deviene de la falta de testimonios materiales si no de ciertas resistencias internas, porque formamos parte de una sociedad en la que el olvido es consecuencia de la negación como idiosincrasia. –¿Y qué respuestas reciben del público ante estas propuestas que reconocen que hubo muchísimos esclavos negros en Córdoba y que sigue el ADN de ellos entre nosotros? –Nos propusimos instalar el tema de la esclavitud señalando a la Estancia de Alta Gracia como un sitio de memoria e incorporando actividades destinadas a reconocer que en nuestra sociedad la vitalidad de las expresiones culturales de los afrodescendientes está presente en múltiples manifestaciones y creaciones culturales de la vida cotidiana. Nos sorprendió la acogida favorable a los espectáculos de música, danzas y canciones tradicionales con reminiscencias afroamericanas –Como coordinadora de las próximas jornadas sobre afroprovincianos del tronco colonial, ¿cuál sería para usted el más deseado objetivo por cumplir? –Contribuir al reconocimiento de la riqueza de nuestra diversidad cultural; que los cordobeses sintamos el orgullo de conocer y valorar los aportes culturales de los que una vez fueron esclavizados. –El museo que dirige recibió recientemente un premio internacional organizado por Ibermuseos. –El "programa Ibermuseos" es una iniciativa de cooperación e integración de los países iberoamericanos para el fomento y articulación de políticas públicas para el área de museos y de la museología. Comprende los museos como instituciones dinámicas, vivas y de encuentro intercultural. –¿Qué países forman parte de ese programa? –Actualmente participan Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, México, Portugal, República Dominicana y Uruguay. Las acciones se dirigen a consolidar la Red Iberoamericana de Museos, formada por los 22 países de la comunidad iberoamericana. –¿Cuál es el objetivo del premio? –Identificar y premiar prácticas de acción educativa que promuevan el desarrollo personal y la cohesión social. La acción educativa es una de las principales áreas de actuación de los museos, que contribuye significativamente al conocimiento y protección del patrimonio y la memoria, la diversidad cultural e identidades que componen Iberoamérica. Participaron 100 propuestas presentadas por 13 países de Iberoamérica. –El proyecto que presentaron ustedes se titula "Museos y escuelas rurales-Ida y vuelta". ¿De qué se trata? –Es un proyecto que presentamos nosotros, pero no es un proyecto del museo. Como su nombre lo dice, es un ida y vuelta que fue creciendo a lo largo de cuatro años entre el equipo del museo y las comunidades rurales. Se trata de un proyecto pedagógico de educación patrimonial e inclusión social. Promueve un espacio de diálogo entre el museo y las comunidades rurales serranas del Valle de Calamuchita y Paravachasca. Busca movilizar a las comunidades de las escuelas rurales de la zona de influencia de la antigua Estancia Jesuítica de Alta Gracia. Compartimos con alegría el valor de los conocimientos y oficios tradicionales y trabajamos conjuntamente en la construcción de valores sociales como cuidado del ambiente, trabajo, comunidad y ciudadanía. –¿Cómo detectaron que había en esa comunidad educativa alejada una necesidad de vincularse al museo? –Un día una maestra, la de Golpe de Agua, visitó el museo; de ese diálogo inicial surgió una idea; de ahí un proyecto al que se fueron sumando otros. Una escucha comprometida de la gente del "Almacén de las Ideas", que así llamamos a nuestra área de servicios educativos, supo interpretar ese entretejido de memorias compartidas que expresan los maestros rurales y a través de ellos una comunidad serrana que quiere hacer oír su voz. Siempre tuvimos muy claro que no era nuestro propósito enseñar lo valioso que es el patrimonio del museo si no facilitar el reconocimiento de lo propio como importante. –¿De qué manera se instrumentó el proyecto? –Los temas trabajados son: Identidades, Memorias y Patrimonio de la región. Se generan visitas mensuales de profesionales del museo a las escuelas y visitas de éstas al museo. La visita mensual del "museo" es esperada por la comunidad educativa y en ese ida y vuelta hemos aprendido juntos. En los relatos compartidos los investigadores del museo han podido recomponer trozos de la historia de los puestos de la estancia y los serranos comprender que su cotidiano es parte de una historia mayor que viene de lejos en el tiempo. En cuanto a la dinámica, con diferentes estrategias de participación comunitaria, se intenta rescatar oficios, saberes y prácticas? de modo tal que no se pierdan, se valoren y puedan ser transmitidos a los más jóvenes.
Huellas
"Huellas: El patrimonio intangible de los afroprovincianos" es el título de las jornadas internacionales sobre afrodescendientes que tendrán lugar en Córdoba entre el 11 y el 12 de noviembre. La propuesta incluye conferencias, visitas guiadas temáticas, exposiciones artísticas y patrimoniales, espectáculos musicales, teatrales y literarios, en los distintos sitios de la memoria que recuerdan la presencia de los esclavizados y afrodescendientes en la ciudad de Córdoba. Se destacan dos "espacios de identidad", pensados para que se acerquen aquellos que por alguna causa sienten, piensan o sospechan que son afrodescendientes y quieren corroborarlo.

