Pequeños y con manchas
Los huevos de codorniz son pequeños y poseen una cáscara más dura, de color blanco, cubierta de manchas negras cuyo color varía, lo que les da esa apariencia exótica, tipo gourmet y llamativa a la vista.
Los huevos de codorniz son pequeños y poseen una cáscara más dura, de color blanco, cubierta de manchas negras cuyo color varía, lo que les da esa apariencia exótica, tipo gourmet y llamativa a la vista. En comparación con los huevos de gallina, los de codorniz son más digestivos, pero aportan más proteínas, yodo, hierro, fósforo, vitamina A y vitaminas B2 y B3, y tienen menos calorías que los de gallina.
Como el resto de los huevos de aves, son un alimento completo, y para las personas deportistas son una buena forma de tomar proteínas de alto valor biológico para los músculos.
Tienen un alto contenido en vitaminas y minerales. A pesar de su pequeño tamaño, su valor nutricional es muy alto. Los huevos de codorniz tienen un 13 por ciento de proteínas y este alto contenido proteico se debe fundamentalmente a la alta porción de yema. Por ser un alimento rico en hierro (necesario para la síntesis de hemo-
globina), los huevos de codorniz colaboran en la renovación de las células sanguíneas. Al igual que cualquier otro huevo, los de codorniz tienen una cáscara exterior dura y contienen una yema y una clara. La desventaja está en su tamaño. Son muy pequeños y se necesitan de cuatro a cinco de ellos para igualar a un huevo de gallina. A la hora de consumirlos, hay tantas maneras de cocinarlos como las hay para los de gallina. ¡Hasta el miércoles!
*Nutricionista

