Las ciudades europeas que enfrentaron el problema
En Sevilla, con la misma cantidad de habitantes que Córdoba, se recicla hasta el aceite comestible. Suiza produce energía con incineración. Alemania incentiva producir biogás.
La ciudad española de Sevilla posee un importante sistema de procesamiento de residuos, que incluye la separación en origen, el reciclado y el compostaje. Pero, además, reutiliza el gas que se produce en los rellenos sanitarios y hasta el aceite comestible, que se convierte en biodiésel.
Los desechos de Sevilla y de otras comunidades, que suman 1,2 millones de habitantes, son tratados en el centro de tratamientos de residuos de Monte Marta Cónica. Dispone de una planta de compostaje y de un vertedero controlado, de donde se extrae el gas metano para producir energía eléctrica.
En 2008, se generaron 40 mil megavatios por hora, que fueron utilizados por la propia planta y el resto vendido a la red nacional de energía eléctrica. La planta también posee un parque de energía solar, que en 2008 produjo 30 mil megavatios por hora. La separación en origen permite que los elementos reciclables sean recuperados en áreas verdes y el resto de la basura se lleva al centro de Monte Marta Cónica.
Pero la reutilización no termina allí: también se recoge el aceite utilizado en las viviendas y en los restaurantes, que se procesa para convertirlo en biodiésel. Según datos oficiales, en 2008 se recuperaron 623.346 kilos de aceite que se convirtieron en casi 530 mil litros de diésel, utilizado por la flota de camiones que recolecta la basura.
Suiza. Con 715 kilogramos anuales de basura por habitante, Suiza es uno de los países que más basura genera en Europa. Sin embargo, también es el que mejor trata los residuos urbanos.
El tratamiento de la basura de las ciudades alcanza el 50 por ciento. Y el reciclado de algunos materiales, como el vidrio, hasta el 95 por ciento.
Con el resto, se produce energía eléctrica. Existen grandes incineradores de basura que generan cerca de dos mil gigavatios por hora. Sólo va a los enterramientos una pequeña fracción de los residuos urbanos.
Alemania. Por su parte, Alemania es líder mundial en el uso del biogás gracias a incentivos financieros y jurídicos. Existen más de tres mil plantas instaladas en todo el país, con una capacidad de generación de unos 1.100 megavatios, casi el doble que la central nuclear de Embalse, que tiene una capacidad de 600 megavatios.
Están instaladas en granjas, que reciben desechos orgánicos que son tratados en biodigestores. Luego, al biogás tratado se lo usa para generar electricidad o se inyecta a la red domiciliaria.

