Vietnam, Malasia, Angola y Argentina
Quizá porque la semana se fue envuelta en los rebotes que generó el descenso de River y los incidentes colindantes, pasó inadvertido que por estos mismos días Suecia anunció que eligió cerrar su embajada en Argentina.Roxana Acotto.
Quizá porque la semana se fue envuelta en los rebotes que generó el descenso de River y los incidentes colindantes, pasó inadvertido que por estos mismos días Suecia anunció que eligió mantener sus representaciones en Santiago de Chile y Brasilia y cerrar su embajada en Argentina. No será la única baja enmarcada en un proceso de ajuste del estado sueco: también cerrará las de Vietnam, Malasia y Angola.Si bien Suecia no es un gran socio comercial de la Argentina, el intercambio tampoco es menor: importamos 250 millones de dólares y le vendimos unos 80 millones. Volvo, Scania, Eriksson son algunas de las importantes empresas suecas con inversiones en nuestro país.Aunque duplicamos en población y PBI a Chile, desde Estocolmo seguramente se evaluó la película y no la foto: los vecinos trasandinos serán más relevantes en el mundo en los próximos años y nosotros –de seguir en esta senda–, continuaremos perdiendo peso relativo.Para el común de la gente este hecho –menor si se quiere–, pasará completamente inadvertido y no tendrá ninguna gravitación en la toma de decisiones de cara a las elecciones de octubre (y su extraño ensayo general de agosto).Esta semana, también, fue la segunda vez que un jefe de Estado no concurre a una cumbre de presidentes durante las 41 reuniones del Mercosur que se han realizado en su historia. Fue cuando repentinamente y a último momento, se anunció que por consejo médico (una semana antes se golpeó la frente) Cristina Fernández no asistiría a la Cumbre del Mercosur en Paraguay. El primer faltazo también había sido de un presidente argentino, allá por diciembre de 2001, cuando Fernando de la Rúa renunció y se marchó en un helicóptero.En fin, empezó la Copa América, el boom del consumo sigue firme, se agotaron los pasajes al exterior y la vida continúa su vértigo, sólo alterada por el frío propio de julio.

