Salarios: el jamón del sándwich
Los distintos aumentos de impuestos y servicios que empezarán a sentirse en los primeros meses de este nuevo año ponen más presión a otro tema que promete ser tan candente como el primero: la discusión salarial. Paula Martínez.
Los distintos aumentos de impuestos y servicios que empezarán a sentirse en los primeros meses de este nuevo año ponen más presión a otro tema que promete ser tan candente como el primero: la discusión salarial. Las primeras boletas con subas ya empezaron a llegar y, si bien en este momento las familias argentinas tienen cierto resto por el cobro del aguinaldo, luego de las vacaciones la situación ya no será tan holgada. Justo cuando empiecen a negociarse algunas pautas salariales para la primera parte del año.En 2011, la suba de los salarios privados superó el 30 por ciento interanual y llegó casi a 34 por ciento en quienes trabajan "en blanco", según datos del Indec correspondientes a noviembre. Igualmente, los jubilados nacionales recibieron una recomposición de 37 por ciento. Para 2012, el propio Gobierno dejó trascender que quiere una pauta de 18 por ciento para el año, casi la mitad de la suba de 2011 (Smata y la UOM estarían por firmar con estos valores). Sucede que mantener los valores del año pasado luce insostenible por varias razones. En primer lugar, porque las empresas sienten la caída del tipo de cambio real (dólar nominal que se desliza en forma moderada con una inflación superior al 20 por ciento) en un contexto en el cual Brasil dejó de apreciar su moneda. La suba de costos salariales más allá del 20 por ciento podría complicarlos, en un escenario en el cual también sufrirán aumentos de los servicios.En segundo término, porque el sector público (nacional, provincial y municipal) mostrará una situación más ajustada. La recaudación de la Nación difícilmente repita el 31,8 por ciento de aumento de 2011 y esto derramará en el resto de las jurisdicciones. La Provincia estima una suba de recursos de 21,8 por ciento y anticipó extraoficialmente que el aumento de salarios no superará el 20 por ciento. Tironeadas por suba de precios y dificultades empresariales y del sector público, las negociaciones gremiales serán complicadas. Así, será muy difícil que los trabajadores logren, como en 2011, un aumento de salarios superior a una inflación que (aunque se prevé controlar) seguirá siendo alta, sobre todo cuando impacten de lleno las mayores tarifas previstas.

