Quien quiera oír...
Que en Argentina se está gestando una crisis es algo que –más allá de los encuadres macroeconómicos de distinto sesgo– se empieza a sentir en el humor social. Roxana Acotto.
Que en Argentina se está gestando una crisis es algo que –más allá de los encuadres macroeconómicos de distinto sesgo– se empieza a sentir en el humor social. Ejemplo: distintos agentes económicos están dispuestos a "per der" 900 mil pesos para sacar del país (legalmente) un millón de dólares. En efecto, el dólar "contado con liqui" trepó hasta 5,30 pesos, 20 por ciento por encima de los 4,40 pesos al que pueden acceder quienes autorice la Afip en el mercado interno. Así, para poner un millón de dólares fuera del país a través del mercado bursátil (comprando un título que cotice aquí en pesos y en dólares afuera) se pagan 5,3 millones de pesos, casi un millón de pesos más de lo que costaría obtener ese dinero en el circuito legal interno. Excepto algunos fanáticos de la fe kirchnerista, en cualquier charla con hombres de negocios se sabe que "algo se viene", aunque después se discuta la magnitud de los cambios y –sobre todo– la fecha de llegada. Los "optimistas" creen que será en 2013 (el economista Miguel Bein, por caso, avizora el "fin de ciclo" para ese año) y los "pesimistas" (sobre todo si están cerca de la evolución de las cuentas provinciales) creen que el segundo semestre será el momento del remezón.La duda es qué solución heterodoxa propondrá el Gobierno para equilibrar tensiones, en un contexto en el que la economía está totalmente politizada hasta el punto de que muchos creen –de buena fe– que utilizar reservas del Banco Central para dinamizar el gasto público es una medida aceptable y sin consecuencias peligrosas.Aun con muy buen precio internacional, los volúmenes de soja (según un informe de la Bolsa de Rosario) estarán 30 por ciento por debajo de la campaña anterior y la política de restricción de importaciones (que entusiasma a algunos distraídos por sus resultados pírricos de corto plazo) empezó a generar más distorsiones y subas de precios en el mercado interno. Ejemplo: el stock de papel para revistas y folletos se consume en las papeleras e imprentas, sin ingreso de nuevas partidas y con proveedores nacionales en capacidad de proveer sólo el 20 por ciento del consumo interno; resultado: precios para arriba. Una cubierta de bicicleta que costaba 60 pesos hace unos días ahora vale 90, porque las trabas a la importación están diezmando la oferta interna. Los trabajadores en blanco y sindicalizados (con derecho al pataleo) y los empleados públicos todavía tienen margen para intentar equilibrar la pulseada precios-salarios, pero las familias que viven en el sector informal del trabajo ya no saben qué gasto cortar para llegar a fin de mes.Nada sucederá de la noche a la mañana, pero las señales empiezan a saltar por todos lados. Un artículo de esta semana de The Wall Street Journal termina diciendo: "Se está gestando (en Argentina) una crisis. Cuando salga a la luz, ¿conseguirá Cristina Kirchner aun más poder o será que los argentinos entrarán finalmente en razón?" Las voces están. Quien quiera oír, que oiga.

