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Maten al mensajero

Otro tinte grotesco en la novela que protagoniza Guillermo Moreno en su denodada lucha por mantener los precios bajo control. Roxana Acotto.

27 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Maten al mensajero

A la novela que protagoniza el secretario de Comercio, Guillermo Moreno con su denodada lucha en contra de la inflación no le faltan ingredientes. El capítulo con el que cerró la última semana (incluyó una multa de 500 mil pesos a una consultora que mide los índices de precios) adquirió un tinte de ficción tan exagerado que parece inverosímil. Pero no, en los métodos de Moreno es la pura realidad. La sanción a Orlando Ferreres se basó en la Ley de Lealtad Comercial, y acusa a la consultora de tener "errores y tergiversaciones", lo cual genera "incertidumbre en la población".En general, los índices registrados por las consultoras privadas duplican o triplican a los elaborados por el Indec. Lo mismo ocurre con los institutos de estadísticas de diferentes provincias y, en los hechos, la economía en general (hasta los sindicalistas pro gobierno) se mueve tomando como base los registros que dan cuenta de una suba de precios muy superior a la oficial.El toque grotesco se acentúa más al recordar lo sucedido cuando el Ministerio de Economía, en un intento por devolverle credibilidad al Indec, encargó un estudio a cinco universidades para que analizaran los métodos de medición. Los académicos concluyeron que ésta contenía tergiversaciones y manipulaciones. Corolario: los técnicos dejaron de ser creíbles y el Gobierno archivó su idea de buscar legitimación a través de los académicos. Hoy, usa casi las mismas palabras para sancionar a las consultoras por sus mediciones.Cuando los precios comenzaron a calentarse, allá por 2007, Moreno intervino el Indec para poder escribir con mano propia la realidad que había que "mostrar". Cuando lo hecho en el Indec ya fue suficiente para que la economía no tome más en cuenta sus datos para funcionar y recurra a las mediciones de consultoras privadas, mandó "matar" a las consultoras. Casi un símil de la imagen de un rey egipcio ordenando: "Maten al mensajero", los días en que a éstos se les ocurría traer malas noticias.