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Las dos caras del Dr. Kicillof

La necesidad tiene cara de hereje, decían las abuelas para justificar algunas cosas que –de no existir una urgencia– no se hubieran realizado

21 de julio de 2013 a las 12:03 a. m.
Redacción La Voz
Las dos caras del Dr. Kicillof

Así se explica que el combativo viceministro de Economía haya salido a justificar (sólo en los medios amigos) por qué le dio a la empresa estadounidense Chevron el “clima de negocios” y la “seguridad jurídica” que le niega a buena parte de los actores económicos.

El negocio petrolero es controvertido y complicado por naturaleza. Buena parte de la energía del mundo proviene de esos restos fósiles antiquísimos y los intereses en torno a su propiedad, explotación y precio son enormes.

Es inevitable que YPF necesite del capital y la tecnología extractiva de otras empresas, en modelos de cooperación y asociación. Lo razonable y racional sería fijar esas pautas, hacerlas públicas y convocar a todos los actores interesados. Pero la transparencia y el diálogo les parecen detalles menores a los artífices de las actuales políticas públicas que optaron por confeccionar un decreto “a medida” de Chevron y mantener en secreto distintos puntos del convenio.

En período electoral, muchos opositores exageran su rol y denostan un acuerdo que va en la línea correcta, de la manera inapropiada.

Si lo de algunos opositores es oportunismo, lo de Kicillof es un “doble estándar”. El mismo funcionario que dijo sin empacho que “clima de negocios” y “seguridad jurídica” son palabras horribles, le garantiza a Chevron esas cosas “horribles” pero indispensables para que fluyan las inversiones.

Por las políticas cambiantes que ejecutan Kicillof y su equipo, Argentina se vio privada en los últimos años de una corriente de inversión hacia la región que ahora va mermando. Para conseguir que Chevron se comprometa a invertir unos 1.200 millones de dólares, el Gobierno les fabricó un microclima a su medida. El viceministro vaticinó en la complaciente mesa de 6, 7, 8 un “carnaval” en el negocio petrolero a partir de este acuerdo.

La Real Academia de la Lengua Española desnuda la acepción correcta de tan pintoresca palabra al definir “carnaval” como “el conjunto de informalidades y fingimientos que se reprochan en una reunión o en el trato de un negocio”.

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