¿Un castigo por no endeudarse o no endeudarse es un castigo?
Argentina está dejando pasar una oportunidad que no durará mucho tiempo más. Este sí es un castigo, y se lo impuso a sí mismo.
"Castigan a la Argentina porque no hemos vuelto a pedir prestado y no hacemos negocios financieros. Nos quieren volver a endeudar". Con esta afirmación, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner justificó el viernes –en la apertura de las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa– lo que denominó política de "desendeudamiento". Al hacerlo, recordó que Bolivia logró colocar deuda internacional a algo más del cuatro por ciento (y dejó implícito que a la Argentina no le prestan porque no quiere ir a pedir al mercado internacional). Bolivia no es el único caso, también Uruguay, Brasil, México, Colombia, Perú y otras naciones se financiaron en el mundo para invertir en sus países, en momentos en que las tasas de interés internacionales están en sus mínimos históricos. ¿Esto es un error, como afirma la Presidenta?Pensemos un momento en una familia que quiere ampliar su casa y ve que un corralón ofrece 18 cuotas sin interés con tarjeta. ¿Haría un mal negocio si se endeuda para comprar los materiales de construcción en esas condiciones? Seguramente, no. Es más, si no se endeudara, perdería la oportunidad de hacer una inversión que necesita a un costo ínfimo.Algo similar podría decirse de la situación del país. El mundo tiene hoy tasas cercanas a cero, y las naciones que pueden, aprovechan a financiarse para invertir en infraestructura y desarrollo. El problema es que Argentina no puede acceder a ese financiamiento a bajo costo por varias cuestiones locales (empezando por la intervención al Indec y la dilación en el arreglo con los holdouts , el remanente del canje) que no hacen al país confiable en los mercados financieros internacionales. Argentina está dejando pasar una oportunidad que no durará mucho tiempo más. Este sí es un castigo, y se lo impuso a sí mismo.

