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Agro

Análisis. Las razones que explican la falta de plata en la cadena de carne vacuna

El precio de la hacienda perderá contra la inflación, mientras que el poder adquisitivo también corre por detrás del valor del alimento en góndola.

17 de mayo de 2024, 09:43
Las razones que explican la falta de plata en la cadena de carne vacuna
Entre enero de 2019 y marzo pasado, el precio de la carne al mostrador creció 3.456%, 23% más que la inflación acumulada, que fue de 2.808%. (La Voz/Archivo)

En febrero pasado, la foto registrada por la lente del especialista en ganadería Federico Santángelo, de la consultora Agroideas, visualizaba una cadena de ganados y de carne vacuna tranquila en materia de precios para los próximos meses.

“La ‘suba fuerte’ ya ocurrió”, aseguró en ese momento el analista, durante una visita a Córdoba para participar del ciclo de Charlas Granaderas, organizado por los frigoríficos de la provincia.

Con la expectativa de que la exportación fuera “un tractorcito”, apoyada en la devaluación y la liberación de su comercio, el problema no era de precio, sino de costos.

Tres meses después, y en un nuevo capítulo del ciclo de las charlas que combinan la coyuntura agrícola con la ganadera, Santángelo volvió a Córdoba para actualizar la instantánea, que exhibió una nueva composición.

Según su mirada, el precio de la hacienda seguirá tranquilo por los próximos meses y perdiendo contra la inflación, con lo cual los ganaderos deberán trabajar sobre las ineficiencias, para ajustar sus costos. El riesgo es que el productor esté obligado a vender más para compensar los mayores gastos.

El aliciente puede ser la relación favorable de compra y venta que hoy tiene el novillo sobre el ternero (algo excepcional) y el valor relativo del maíz, lo que favorece la terminación a corral de cara al segundo semestre del año.

Desde la vereda de los frigoríficos, la exportación, a diferencia de lo que se creía, estará complicada en los próximos meses, por suba de costos y pérdida de competitividad (dólar y retenciones).

Las ventas de carne vacuna al exterior crecieron en el año 14% en volumen, aunque el desempeño en abril ya fue menor al de marzo.

A nivel de la industria que vende para el consumo interno, la suba de los gastos en energía y en personal reduce la ecuación económica y limita los márgenes. En definitiva, en la cadena ganadera, y también en el consumidor, no hay plata.

Lo que se espera, en este escenario, es que la carne vacuna vuelva a ser competitiva frente a otros alimentos, auguró el consultor.

En los últimos años, la relación entre el precio de la hacienda y la inflación no ha sido armónica.

Según los datos de Agroideas, en los últimos siete años el valor de la hacienda (la categoría novillo) le ganó en cuatro (2019, 2020, 2021 y 2023) a la suba generalizada de los precios.

La mayor brecha fue el año pasado, cuando una oferta ganadera alta, la devaluación y el “plan platita”, hicieron que la cotización de la hacienda se actualizara en 12 meses 325%, mientras que la inflación ajustó 211%.

Mientras tanto, en 2017, 2018 y 2022 el incremento generalizado en los precios le ganó a la suba del precio del “gordo”.

Durante el año pasado, cuando los precios tuvieron el reajuste más alto de los últimos siete años, la faena fue la mayor desde 2009: 14,5 millones de cabezas.

A partir de diciembre pasado, el nivel de actividad en los frigoríficos comenzó a ceder y en la actualidad es 10% inferior al primer trimestre del año anterior. Precisamente, las categorías más referenciadas del consumo interno –novillos y novillitos– son las que tienen la baja más acentuada.

Para Santángelo, la cifra de faena estimada para 2024 estará más próxima a 2021 y 2022 que a 2023.

En esa carrera imaginaria que corren los precios para alcanzar a la inflación, la carne al mostrador gana con creces.

Entre enero de 2019 y marzo de 2024, el precio minorista de la carne vacuna aumentó 3.456%, 648 puntos porcentuales más (23%) que los 2.808% que acumula el índice de precios al consumidor (IPC).

“Al proceso de emparejamiento de precios todavía le falta. Hay precios que van a seguir subiendo, y está el desafío de sostener el tipo de cambio real, que en el mismo período se actualizó 2.146%”, precisó el consultor.

En los últimos cinco años, ¿qué precios aún están retrasados en esta competencia contra la inflación? Todos los vinculados con el poder adquisitivo: la jubilación mínima, con los bonos incluidos, aumentó 2.096%; el salario formal, 1.920%; la jubilación promedio, 1.492%, y el salario informal, 1.050%.

Un reflejo de que, como dice el Presidente, “no hay plata”.