Temas del día:

Una receta de los 90, en la lista de los reclamos

En 1992, en el inicio de la convertibilidad, Menem y Cavallo suspendieron el ajuste por inflación. La norma se mantiene y el agro es uno de los afectados. Carlos Petroli.

23 de noviembre de 2012 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Una receta de los 90, en la lista de los reclamos

La alianza de la Federación Agraria y de su líder Eduardo Buzzi con el sindicalismo opositor fue la expresión más visible del agro durante el paro activo del martes. Pero ninguna de las otras tres centrales agropecuarias se esmeró en pronunciarse en contra de una protesta que lució con un alto voltaje opositor. CRA, Coninagro y la Sociedad Rural Argentina, casi con una misma línea argumental, salieron a respaldar los planteos dirigidos a que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner afine sus instrumentos en materia económica e institucional. Vieja cuenta. Al calor de la movilización diagramada por la CGT de Hugo Moyano, la CTA de Pablo Micheli y los federados de Buzzi, el agro refrescó una vieja cuenta: todavía "padece" una receta de los '90, cuando Domingo Cavallo y Carlos Menem suspendieron el ajuste por inflación para el cálculo del Impuesto a las Ganancias. Esa medida tuvo alguna justificación hace 20 años, en 1992, con el peso anclado al dólar y en un contexto económico muy diferente.Después, varios fallos judiciales declararon "confiscatoria" y reñida con la letra constitucional a la extracción impositiva que no tiene en cuenta la incidencia de los índices de precios en los balances empresarios.En la era posdevaluación, y en los tiempos que corren, el impuesto inflacionario hace de las suyas. Año tras año, un productor ganadero, por ejemplo, debe desprenderse de parte de su capital en hacienda para pagar ganancias ficticias (a pesar de tener la misma existencia inicial y final de novillos o kilos de carne). La extracción de ganancias que no son tales juntó en la misma vereda y a disgusto con la política oficial a empresas, sociedades y asalariados (estos últimos, por la no actualización de los mínimos no imponibles del mismo tributo, que tuvieron su última corrección para el ejercicio 2011). Coincidencias. Cada una por separado, las centrales rurales compartieron la inquietud del sector laboral. Coninagro citó que los productores, por el efecto de la inflación, sufren una afectación en su competitividad, debido al aumento de los costos y a la falta de un ajuste por inflación. Y planteó su disposición a franquear canales de diálogo para abordar estos problemas en la esfera oficial. CRA, por su lado, enumeró que la inseguridad jurídica, la disminución de inversiones, la fuga de capitales, la elevada inflación, las intervenciones del Estado y un tipo de cambio cada vez menos competitivo son algunas de las causas que alejan toda posibilidad de crecimiento. Por este camino, advirtió, el único aumento palpable es el del gasto público, con una extraordinaria presión impositiva, que llega al 39 por ciento sobre el producto interno bruto (PIB), un récord histórico.