El trigo no abandona el color rojo
La autorización para exportar 500 mil toneladas de trigo no despeja la incertidumbre.
- Me llegaron noticias de muy buenos rendimientos del trigo en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde las tolvas de las cosechadoras marcaron hasta 60 quintales por hectárea. –Eso habla bien de que los productores, si el clima acompaña, siguen haciendo de manera correcta los deberes tranqueras adentro. Contrario a lo que sucede con quienes tienen a su cargo decidir su comercialización.–Si estuviéramos en un mercado normal, la libre competencia entre la oferta y demanda sería la que le pondría el precio al cereal... –Pero usted sabe mejor que yo, Don Tecno, que hace más de seis años que los productores de trigo no disponemos de reglas claras para vender las espigas. –Precisamente, volvieron a escucharse esta semana objeciones a la reciente decisión del Gobierno de liberar 500 mil toneladas del cereal para la presente campaña. Para los críticos de la resolución oficial, la medida no hace más que seguir evitando que exportadores y molinos compitan en el mercado y paguen un precio justo por la cosecha. –Según el productor agropecuario, y ahora asesor del PRO, Néstor Roulet, al no haber esa puja comercial entre los dos demandantes tradicionales, el precio que pagan por el trigo es menor al que podrían abonar. De acuerdo con sus cálculos actualmente habría condiciones para pagar por el cereal 1.600 pesos la tonelada y solo ofrecen entre 1.400 y 1.450 pesos. Sostiene que al no haber nadie que ofrezca 1.600 pesos por tonelada, y ante la necesidad de venta del productor, los eslabones comerciales ofrecen tan solo 1.450 pesos y así tienen asegurada una ganancia extraordinaria. –Hay que aclarar que esta medida lejos está de asegurar que baje el precio del pan. Tres meses atrás, el trigo llegó a cotizar en el mercado nacional a la friolera de 4.000 pesos por tonelada y los panaderos llevaron el pan a 22 pesos el kilo. Hoy, con un trigo a 1.450 pesos, el pan se mantiene en sus valores. –Lo único que parece estar claro es que este tipo de medidas quita incentivo a la producción. Roulet, precisamente, se pregunta qué pasaría si el área triguera cae a tres millones de hectárea y la producción no supera los ocho millones de toneladas. La respuesta es contundente: se pone en riesgo el abastecimiento interno. –Parece que el trigo ha adoptado al rojo como su color definitivo.

