Temas del día:

Colza: las últimas fueron las mejores

Las siembras de mayo y junio aportaron los mayores resultados, según un ensayo en el campo de Agronomía.

08 de abril de 2011 a las 12:02 a. m.
Colza: las últimas fueron las mejores

La incorporación de la colza en la rotación aparece como una alternativa en sistemas productivos de la región pampeana, donde esta especie desplaza al trigo en al menos un año en el plan de rotaciones. En nuestra región el mayor beneficio viene de la mano de la desocupación anticipada del lote y una mayor ventana en días para la acumulación de agua en el perfil para el cultivo de segunda. La experiencia se llevó a cabo en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, de la Universidad Nacional de Córdoba, sobre un suelo haplustol éntico sujeto a siembra directa por más de seis años, con un barbecho de verano que permitió almacenar entre 400 y 450 milímetros de agua total hasta los dos metros de profundidad. El rastrojo en superficie alcanzó las siete toneladas de materia seca por hectárea. Se utilizó la variedad Rivette de ciclo primaveral. Manejo. La siembra se realizó en tres fechas (1° de abril, 1° de mayo 1° de junio). Cada parcela estuvo constituida por 14 surcos de 5 metros de longitud distanciados a 20 centímetros y repetidas dos veces. La densidad de siembra se correspondió a la de ocho kilos por hectárea de semilla. Como parte del seguimiento del cultivo se monitoreo el estado hídrico del suelo de acuerdo a la ocurrencia de eventos fenológicos de importancia como lo son la siembra-emergencia, inicio de floración, inicio de fructificación y madurez de cosecha. En tal sentido se determinó el porcentaje de agua disponible respecto a la capacidad de campo (CC). La cantidad de agua evapotranspirada se estimó sustrayéndole al agua inicial, más precipitaciones efectivas, el agua remanente en el suelo al momento de la cosecha. La primera fecha de siembra se cosechó el 7 de julio, la segunda el 23 de octubre, y la tercera el 20 de noviembre pasado. Se determinó el rendimiento en semilla (kg ha-1) y se lo relacionó con el agua evapotranspirada durante el ciclo de cultivo, estimándose la eficiencia en el uso del agua (EUA) en kilos/milímetros por hectárea.Desde el punto de vista sanitario se procedió en tal sólo una oportunidad al control del pulgón de las coles ( Brevicoryne brassicae ).Los resultados que se muestran en la tabla adjunta indican que los rendimientos menores se observaron en la primera fecha de siembra, debido a la ocurrencia de heladas (12 de manera consecutiva) durante la etapa de floración y cuaje, lo que ocasionó muerte de flores y aborto de silicuas. Con la disminución del número y la intensidad de las heladas el cultivo ramificó y produjo nuevas flores y silicuas. Al momento de esta nueva instancia reproductiva el cultivo contaba en el perfil con un 23 por ciento de agua útil respecto a la CC.En la segunda fecha de siembra, las heladas acontecieron en el estado de roseta, etapa fenológica en la que el cultivo es tolerante a las bajas temperaturas. La etapa de floración dio inicio con un 26 por ciento de agua útil respecto a la CC. Con esta fecha de siembra se lograron rendimientos cercanos a las tres toneladas de semilla por hectárea. Finalmente en la tercera fecha de siembra y al momento de florecer el cultivo dispuso de un 34 por ciento de agua útil respecto a la CC; sin embargo, los rendimientos en semilla fueron más bajos que los obtenidos en la segunda fecha de siembra en la que el cultivo dispuso de un menor porcentaje de agua útil. Resultados. El bajo rendimiento de la primera fecha de siembra si bien desalienta la siembra temprana, nos permite reflexionar acerca de la supervivencia del cultivo de colza, en contraposición a lo sucedido con el trigo y el triticale cultivos que se perdieron de manera total, con un esfuerzo reproductivo que alcanzó a cubrir con creces los costos de implantación. Sin duda alguna la siembra del 1° de mayo fue aquella que logró combinar una aceptable implantación, tolerancia a las heladas y una mayor eficiencia en el uso del recurso más escaso de los sistemas productivos de la región semiárida, el agua.La tercer fecha de siembra produjo rendimientos menores a pesar de haber contado con una precipitación más que oportuna, lo cual puede explicarse por el mayor tiempo requerido para la implantación y menor acumulación de biomasa al inicio de floración.Con este panorama no es descabellado pensar que la colza y los cultivos invernales pueden ser protagonistas de los sistemas productivos de la región central semiárida, para lo cual hay que captar y almacenar con más eficiencia el agua en el verano. Para ello, será necesario continuar ajustando el manejo del cultivo en pos de generar resultados transferibles a nivel extensivo. Informe elaborado por Héctor López y Rodrigo Saavedra, estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC), con la tutoría del ingeniero Ricardo H. Maich.