Si es "Niña", el maíz pone la fecha
No se recomiendan las siembras tempranas para la región central semiárida de Córdoba.
El rendimiento en grano de maíz puede expresarse como el producto entre el número de granos por unidad de superficie por su peso medio. El número final de granos por unidad de superficie resulta del número de plantas con espigas fértiles y del número de granos por espiga, pudiendo ambos componentes ser afectados tanto por modificaciones en la fecha como en la densidad de siembra. Retrasos de la fecha de siembra ubican la floración del cultivo en momentos de menores niveles de radiación solar lo que limita la disponibilidad de este recurso por planta. Sin embargo, en la región central de Córdoba las condiciones ambientales para el cultivo de maíz presentan marcadas deficiencias hídricas y menores cambios en radiación solar durante toda la estación de crecimiento. Por lo que es de esperar un menor impacto negativo sobre la generación del rendimiento del cultivo al retrasar la siembra respecto de la región núcleo maicera.En cuanto a la densidad de siembra, tecnología de procesos de costo cero y elevado impacto en el sistema, debe ponerse a punto con el fin de mejorar las condiciones del cultivo. Asociando las densidades a las fechas de siembra, las implantaciones con mayor número de plantas van por lo general de la mano con las siembras tempranas. No obstante, el riesgo de deficiencias hídricas cada vez más comunes en la región inducen a bajar la densidad, buscando un equilibrio que permita ubicarnos por encima del rendimiento de indiferencia en años Niña y no tan por debajo del rendimiento objetivo en un año Niño. El objetivo de este trabajo fue estudiar el efecto de dos densidades de siembra y tres fechas de siembra sobre el comportamiento agronómico de maíz cultivado en secano durante un año Niña. Ensayos. Los ensayos se realizaron durante el ciclo agrícola 2010/2011 en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. Se cultivó el híbrido tipo flex AX 882 de Nidera. Los tratamientos consistieron en tres fechas de siembra (30/09/10; 24/11/10 y 04/01/11) y dos densidades de siembra (45.000 y 90.000 semillas por hectárea) por fecha. En cada fecha de siembra se usó un diseño experimental en bloques completamente aleatorios, con dos repeticiones. Las variables medidas fueron: rendimiento en grano y biomasa aérea (kg/ ha), y peso de 1.000 semillas (g). Por su parte, se estimaron: el índice de cosecha ó IC (%) y el número de semillas por unidad de superficie. A la siembra, floración y cosecha se midió el agua edáfica por gravimetría hasta los dos metros de profundidad. En base al rendimiento en grano y el consumo de agua a lo largo del ciclo de cultivo se estimó la eficiencia en el uso del agua por parte del cultivo para la producción de grano. El análisis estadístico se realizó con el software Infostat 2.0. Para la comparación entre medias se utilizó la prueba de Tukey a un nivel de significación de 0,05. Oferta hídrica. La variable ambiental que mejor explicó los rendimientos en grano alcanzados fue la oferta hídrica. Con el transcurrir de la primavera e inicio del verano la disponibilidad de agua aumentó, determinando mayores rendimientos en grano en la fecha de siembra de principios de enero (Cuadro 1). Esta tendencia estuvo acompañada por un mayor número de granos por unidad de superficie. Al igual que el rendimiento en grano, la biomasa aérea aumentó a medida que se atrasó la siembra debido a la mayor disponibilidad hídrica.El aumento de la expansión foliar y consecuentemente del área fotosintéticamente activa se tradujo en una mayor disponibilidad de asimilados para el crecimiento y desarrollo del cultivo. En cuanto al índice de cosecha y el peso de los granos, se vieron menos afectados por el atraso en la fecha de siembra, no constatándose diferencias estadísticamente significativas entre las fechas de noviembre y enero. Finalmente, y en cuanto a la eficiencia en el uso del agua, ésta incrementó a medida que se pospuso la fecha de siembra, indicando que la mayor humedad edáfica fue aprovechada por el cultivo para la producción de grano.Respecto de la densidad de siembra, diferencias entre medias estadísticamente significativas se observaron para el índice de cosecha, número de semillas por unidad de superficie y peso de la semilla (Cuadro 2) . Entre los dos componentes numéricos del rendimiento en grano (número y peso del grano) se presentó un efecto de compensación, observándose un incremento en el número de semillas y una disminución en su peso para la densidad de 90.000 plantas por hectárea, y viceversa para la densidad de 45.000. En cuanto al índice de cosecha, los valores resultaron más altos en el cultivo implantado a la densidad más baja.Finalmente, las interacciones entre fecha de siembra y densidad no fueron significativas para las variables analizadas. En base a los resultados obtenidos se concluye lo siguiente: No se recomiendan las siembras tempranas de maíz para la región central semiárida de Córdoba para años con características climáticas Niña. La disminución en la densidad de siembra trae aparejada una mayor estabilidad en los rendimientos en grano. El uso de densidades de siembras menores a las usualmente recomendadas conlleva un menor costo de implantación y mejor calidad del grano. La elección adecuada de la fecha y de la densidad de siembra son factores clave en la producción del maíz debido a la baja plasticidad de este cultivo. Informe elaborado por los estudiantes Aylen Ocampo y Pablo Olivera de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC), bajo la tutoría del ingeniero agrónomo Ricardo Maich.